Blogoteca

sábado, 7 de julio de 2007

Un error de apreciación.

por Pío Moa (Libertad Digital)

He creído que Rajoy había cometido un serio error en las pasadas elecciones generales al no aceptar un debate con Zapo, que habría evitado dos terceras partes del gasto electoral. El error era mío. Yo tenía la impresión de que Rajoy simplemente se merendaría al “rojo” heredero del Frente Popular y a su demagogia contradictoria y ultrabarata, pero estaba equivocado. Rajoy obró muy razonablemente al negarse al debate entonces. Porque, desde luego, lo habría perdido y, con toda probabilidad, también habría perdido las elecciones sin necesidad del atentado del 11-M.

Es así, lo hemos visto en los debates que no ha tenido más remedio que entablar como jefe de la oposición, y lo acabamos de ver ahora. Este político, cuando habló de algún “bobo solemne” se estaba definiendo perfectamente a sí mismo: es solemne en su bobería, siempre a rastras de la iniciativa contraria, incapaz de rebatir las más ultrajantes mentiras y desvirtuaciones de su oponente, y capaz, en cambio, de ofrecerse a él para “ayudarle” cuando los demás “le dejen solo”. Capaz de decirle que lamenta ser tan “duro” con él… Rajoy quiere conquistar la simpatía del público dando imagen de honrado y sincero, y parece que lo consigue, aunque solo con sus incondicionales. Inepto, sí, pero “sincero”, eso lo aprecian mucho algunas personas.

Sin embargo solo son trucos. Ni es honrado ni es sincero. Ya en aquellas elecciones se afanaba en obtener las rentas de la gestión de Aznar sin citar los logros de este, dando a entender que él significaba una política nueva, la cual tampoco explicitaba. Y el colmo de la deshonestidad es fingir atacar una política para cooperar en la práctica con ella. A Zapo le basta preguntarle por el estatuto catalán para dejar al descubierto toda su marrullería, la boba marrullería de Rajoy.


Enlace a Libertad Digital

Regreso al Blog Principal





No hay comentarios: