Blogoteca: España atrae a dos de cada tres inmigrantes en la UE y el flujo va a continuar, según Goldman Sachs, por Eduardo Segovia (El Confidencial)

martes, 31 de julio de 2007

España atrae a dos de cada tres inmigrantes en la UE y el flujo va a continuar, según Goldman Sachs, por Eduardo Segovia (El Confidencial)

España se ha convertido en el gran receptor de los inmigrantes que entran en la Unión Europea. Esta sensación que tienen muchos ciudadanos españoles es ratificada por un informe del banco de inversión Goldman Sachs, que además obtiene otras conclusiones muy interesantes, como que el flujo migratorio no va a reducirse a medio plazo o que el impacto en el nivel salarial es más limitado de lo que muchos piensan.

Goldman estima que nuestro país ha absorbido dos terceras parte de los 8,7 millones de inmigrantes que han entrado en la UE entre 2001 y 2005; concretamente 5,7 millones de personas. Los dos siguientes países en términos absolutos son Italia y Reino Unido, aunque a gran distancia de España: 1,8 y 0,9 millones, respectivamente. Por otro lado, Francia y Alemania han recibido muy pocos para su tamaño, mientras Holanda ha vivido una pequeña salida neta.

Debido a esta entrada masiva, la población inmigrante en España ha alcanzado niveles superiores al 10% del total, lo que nos acerca a las cotas de los grandes países europeos y de EEUU (donde esta tasa se sitúa en el 13%). Sólo una mínima parte proviene de los países de Europa del Este que se han incorporado a la UE (sólo el 3% de la población extranjera frente al 11% en el conjunto de la Unión).

Como principal factor que explica esta avalancha, aparte del endurecimiento de la política migratoria en EEUU tras el 11-S, Goldman identifica la caída del desempleo: España e Italia han vivido las mayores caídas del paro entre 2000 y 2005, mientras que Francia y Alemania, donde los niveles se han mantenido más altos, han recibido mucha menos inmigración. No resulta sorprendente: los inmigrantes van donde hay trabajo. Más raro es que no vayan a los países con mayor renta; la relación entre emigración y renta funciona más bien al contrario: las personas de los países con menos renta son más propensas a emigrar a donde sea.

Respecto al impacto en la economía, hay pocas dudas de que la inmigración incrementa el crecimiento económico en la UE, a pesar de que sus salarios (y su valor añadido) son más bajos que los de los trabajadores nacionales. Pero el aumento del mercado laboral supone un efecto sobre la producción total próxima al que tiene en la población: entre el 0,4% y el 0,5% al año.

La inmigración no aumenta el paro

Hablando de mercado de trabajo, los analistas del banco norteamericano desmienten la teoría popular de que la llegada de inmigrantes aumenta el paro y reduce los salarios en el país de acogida. Según su estudio económico, el impacto es muy moderado en los países con mercados laborales flexibles.

No obstante, en países con mayor intervención estatal, un aumento del 0,5% en la fuerza laboral reduce los salarios entre el 0,1% y el 0,2%. “Los salarios pueden acusarlo durante un tiempo, pero los efectos son probablemente imperceptibles y seguramente menores que los provocados por el aumento del comercio con países intensivos en el factor trabajo, como China e India”, asegura el informe.

Ahora bien, Goldman admite que estos temores populares tienen cierta base. Por ejemplo, hay pruebas de que los inmigrantes se concentran de forma desproporcionada en los empleos peor pagados, lo que presiona a la baja los salarios de la parte más baja de la escala.

Y estas presiones son más acusadas en los países donde el salario mínimo no lo determina el mercado sino el Gobierno, en cuyo caso la inmigración también puede elevar el paro. Por ello, “no es una coincidencia que los países de la UE de 15 miembros más reacios a admitir trabajadores de los nuevos países fueran aquellos con mercados laborales menos flexibles”, concluye el informe. Por ejemplo, España.

El ritmo va a continuar

Finalmente, de cara al futuro este estudio considera que los incentivos para emigrar a Europa van a continuar. Según las proyecciones de un modelo empírico basado en el comportamiento de la inmigración hasta ahora, cabe esperar una continuidad del rápido ritmo actual de entrada durante varios años: las diferencias salariales con los países de origen seguirán siendo muy altos, sus poblaciones seguirán creciendo rápidamente y los costes de transporte seguirán bajando, al igual que el desempleo de la UE.

Ante esta situación, Goldman espera que los Gobiernos se vean presionados para resistir estos flujos. Esa resistencia será mayor en los países que quieren defender los modelos tradicionales de redistribución de la renta mediante un control directo del mercado laboral. “Pero la mejor (y más probable) solución es que las políticas en Europa se muevan hacia un modelo escandinavo, en el que los mercados de trabajo se dejan libres y la redistribución se hace con otros medios (impuestos y transferencias)”, sentencia.



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