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sábado, 14 de julio de 2007

En defensa del castellano, por Daniel Sirera Bellés (El Mundo)


POLITICA LINGÜISTICA

El portavoz adjunto del PP en el 'Parlament' denuncia la estrategia del tripartito para sacar el castellano de los colegios y su obsesión por multar a los comerciantes que no rotulan en catalán, y propone recuperar para el Estado las competencias lingüísticas

El Gobierno tripartito parece dispuesto a acabar con la lengua castellana en los colegios de Cataluña. Plegándose a los delirios independentistas de sus socios de Gobierno, Montilla ha decidido dar luz verde al plan que prevé invertir 2,3 millones de euros para formar a 3.000 profesores cuya labor será potenciar la inmersión lingüística en catalán.

Además, durante el pasado mes de junio el Ejecutivo catalán gastó más de 25 millones euros en subvencionar actuaciones relacionadas con la promoción de la lengua catalana, entre las que destacan las subvenciones a los medios de comunicación en catalán y a diversas entidades de la Comunidad Valenciana y Baleares para que promocionen el catalán en esas regiones y, de paso, tal y como ha pasado en Baleares, acabar con los gobiernos del PP.El Govern se dedica a enviar circulares a los colegios para que los niños hablen en catalán incluso en la hora del patio. Los socialistas catalanes han rechazado que pueda introducirse una tercera hora del castellano a la semana. Muy claro lo ha expresado el consejero de la Vicepresidencia al afirmar que «no se precisa más castellano en la escuela, sino más atención al catalán».

Hace unos meses se desató una gran polémica porque Mariano Rajoy dijo que en Cataluña se estaba produciendo una situación de persecución del castellano similar al que sufrió el catalán durante la dictadura. Los partidos políticos catalanes y buena parte de los medios de comunicación aprovecharon la ocasión para cargar contra Rajoy por equiparar un Gobierno legítimo y democrático como el de Cataluña con una dictadura como la del general Franco. Pero nadie quiso valorar el fondo de la denuncia del líder del Partido Popular. Los socialistas catalanes justifican la política lingüística de la Generalitat con sus multas, sus sanciones y sus cuotas, en el hecho que el catalán es una lengua que se encuentra, dicen, en inferioridad de condiciones. Es la lengua oprimida frente a la lengua opresora.

Justifican sus acciones diciendo que el castellano se habla con normalidad en la calle. Con eso ya vale, aseguran. Y mientras, no existe un solo colegio público en Cataluña en el que se pueda escolarizar a un niño en castellano.¿De verdad alguien cree que con dos horas de clase a la semana -si es que de verdad son dos- nuestros hijos dominarán la lengua castellana? Son muchos los catalanes que hoy tienen 50 o 60 años y que hablan catalán, pero no saben leerlo ni escribirlo. En cambio, lo hablaban con normalidad en la calle durante el franquismo. ¿De verdad es eso lo que queremos para nuestros hijos? Hay quien dice que el PSC ha claudicado a las presiones de ERC. No comparto ese diagnóstico. El PSOE ha dejado de existir en Cataluña y el PSC se ha convertido en la principal fuerza nacionalista del tripartito.

Con la llegada de los socialistas a la Presidencia de la Generalitat, las inspecciones lingüísticas se incrementaron en un 400%. El Gobierno tripartito ha abierto un total de 1.278 expedientes sancionadores a pequeños y medianos comercios, empresas de servicios y grandes superficies por no disponer de rótulos en catalán.

Por utilizar la lengua castellana en Cataluña, de momento aún oficial en esta Comunidad, la Generalitat ha recaudado cerca de 168.000 euros en concepto de sanciones. El Gobierno catalán impone multas de 900 euros si en un comercio se señala en castellano la salida de emergencia y 600 euros si una tintorería te da un ticket de caja en castellano. A pesar de ello, el presidente del Gobierno de España repite que «no existe un problema lingüístico en Cataluña». El tripartito ha convertido a la Generalitat en un gran hermano lingüístico. Estudia, inspecciona y sanciona a quienes no utilizan el catalán. Nomina a quienes ejercen su libertad para utilizar la lengua común de todos los españoles y expulsa de la tribu, previo pago de la multa, a quienes no ceden al chantaje.

Los socialistas catalanes han gastado en los últimos años más de 3,5 millones de euros en estudios e informes sobre la utilización del catalán en diferentes ámbitos; más de 20.000 euros en conocer las costumbres idiomáticas de los andorranos y 24.593 euros pagados a un miembro de la Ejecutiva de ERC en las islas Baleares para conocer el nivel de uso del catalán en el archipiélago.

Los clubes deportivos y las pequeñas y medianas empresas tampoco se salvan del control del Ejecutivo y de sus comisarios lingüísticos. También los supermercados y restaurantes han sufrido la visita de los inspectores del tripartito, que ha gastado, por poner un ejemplo, 58.000 euros en un estudio sobre las costumbres lingüísticas de estos establecimientos.

Los nacionalistas, incluidos los socialistas, llaman radical al PP cuando dice, en relación a la lengua, que en Cataluña pasa hoy lo mismo que pasaba con el franquismo pero al revés, y callan ante la aparición de informes que demuestran su obsesión por conocer las preferencias lingüísticas de los ciudadanos o aplauden que se sancione a quién decide poner en castellano el nombre de su tienda.

Corren malos tiempos para la libertad en Cataluña y no podemos seguir cruzados de brazos. Ha llegado la hora de modificar el marco legal sobre lenguas.

Si las comunidades autónomas pueden establecer qué lengua es propia y cuál no lo es, quizá la solución para evitar que el castellano acabe siendo residual en Cataluña pasa por dejar que el Parlament se ocupe de lo que le es propio y deje lo que le es «impropio» en manos del Estado.

No resulta descabellado que el Estado recupere las competencias en materia de política lingüística que jamás debería haber perdido.

Los nacionalistas no pararán nunca hasta arrinconar del todo al castellano. Superadas por obsoletas otras señas de identidad, como la religión o el RH de la sangre, la lengua ha terminado por convertirse en su único estandarte..

Daniel Sirera Bellés es portavoz adjunto del Partido Popular en el Parlamento de Cataluña.

© Mundinteractivos, S.A.



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