Blogoteca: julio 2007

martes, 31 de julio de 2007

De mayor quiero ser etarra reinsertado, de Luis María Anson en El Mundo

CANELA FINA

El Príncipe de Asturias es bajito, gordito, vago e impresentable, según Anasagasti. Los presentables son los etarras. Nadie lo pone en duda. La verdad es que se matan a trabajar. Pobrecillos, y sin seguridad social. La gente no sabe el esfuerzo que es necesario hacer para asesinar por la espalda a un guardia civil o masacrar a ciudadanos desprevenidos, haciendo estallar un coche bomba con mando a distancia. No se ha reconocido suficientemente el trabajo que cuesta prepararse para tan difíciles hazañas. Se necesitan meses cuando no años de entrenamiento en lugares clandestinos o campos de tiro aislados. Y luego la zozobra y la tensión al cumplir los planes previstos, con los testes en el gaznate, la sombra de la cárcel acechando, amén del riesgo de que los explosivos, que son muy cabrones, le estallen a uno entre las manos.

Tanto esfuerzo y dedicación se merecían una recompensa por parte de la sociedad española. Durante la negociación política Gobierno-Eta, de tú a tú, en diversos escenarios, entre otros la sala de la casa de ejercicios de los jesuitas de Loyola, Zapatero, el faro de la alianza de las civilizaciones, el adalid de los matrimonios homosexuales, el futuro caudillo de las bodas de los tríos y de la poligamia, concedió la merced a los etarras, porque era de justicia el reconocimiento de sus largos años de trabajo, de una asignación mensual de 1.500 euros para cada uno de ellos.

Con los impuestos que pagan Irene Villa y Enrique Múgica, por poner dos ejemplos, los terroristas recibirán una suculenta pensión fuera del alcance de la mayoría de los ciudadanos españoles, gente vulgar y mediocre que trabaja y cumple las leyes, sin darse cuenta de lo que supone luchar por la liberación de un pueblo y prepararse para que los atentados y los asesinatos salgan bien. Zapatero, que continúa como exige su sabiduría política negociando con Eta a través de agentes internacionales, está seguro de la generosidad de las víctimas del terrorismo y las sabe dispuestas a subvencionar copiosamente a sus verdugos.

El presidente por accidente, siempre en vanguardia, ha demostrado una vez más su alta concepción de la política concediendo a los etarras reinsertados la asignación que en justicia les corresponde: 1.500 euros mensuales por cabeza. Este gesto, que demuestra su preocupación social, se complementa en las «Bases para el diálogo y acuerdo político», un documento admirable desvelado por el diario del PNV Deia, con el reconocimiento explícito de la «identidad nacional del pueblo vasco», su derecho a decidir y la creación de un órgano común de gobierno vasco-navarro. Es decir, la alternativa Kas. Zapatero llegó a un acuerdo firme en octubre de 2006 por el que entregaba Navarra a los batasunos etarras y aceptaba el referéndum y la autodeterminación para el País Vasco. Eta exigió más, le comunicó que había que cumplir lo pactado en menos de dos años y le recordó que no aceptaría ser tratada como ERC, con la advertencia del bombazo atroz de Barajas.

Las actas, las actas. El ciudadano español tiene derecho a conocer el texto de las actas levantadas tras las reuniones de negociación entre el Gobierno y Eta. Textos íntegros, sin manipulación ni de unos ni de otros. En Moncloa están aterrados de que la opinión pública conozca la indignidad a la que ha llegado el Gobierno en su proceso de rendición ante Eta. El pago de 1.500 euros a cada etarra reinsertado, a cargo de los impuestos que pagan todos los españoles, es una minucia al lado de lo que se va a descubrir, de lo que se está descubriendo. Los adolescentes vascos ya no quieren ser futbolistas ni toreros ni ciclistas ni presentadores de televisión. «Papa, -dicen- yo, de mayor, quiero ser etarra reinsertado»..

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

© Mundinteractivos, S.A.



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España atrae a dos de cada tres inmigrantes en la UE y el flujo va a continuar, según Goldman Sachs, por Eduardo Segovia (El Confidencial)

España se ha convertido en el gran receptor de los inmigrantes que entran en la Unión Europea. Esta sensación que tienen muchos ciudadanos españoles es ratificada por un informe del banco de inversión Goldman Sachs, que además obtiene otras conclusiones muy interesantes, como que el flujo migratorio no va a reducirse a medio plazo o que el impacto en el nivel salarial es más limitado de lo que muchos piensan.

Goldman estima que nuestro país ha absorbido dos terceras parte de los 8,7 millones de inmigrantes que han entrado en la UE entre 2001 y 2005; concretamente 5,7 millones de personas. Los dos siguientes países en términos absolutos son Italia y Reino Unido, aunque a gran distancia de España: 1,8 y 0,9 millones, respectivamente. Por otro lado, Francia y Alemania han recibido muy pocos para su tamaño, mientras Holanda ha vivido una pequeña salida neta.

Debido a esta entrada masiva, la población inmigrante en España ha alcanzado niveles superiores al 10% del total, lo que nos acerca a las cotas de los grandes países europeos y de EEUU (donde esta tasa se sitúa en el 13%). Sólo una mínima parte proviene de los países de Europa del Este que se han incorporado a la UE (sólo el 3% de la población extranjera frente al 11% en el conjunto de la Unión).

Como principal factor que explica esta avalancha, aparte del endurecimiento de la política migratoria en EEUU tras el 11-S, Goldman identifica la caída del desempleo: España e Italia han vivido las mayores caídas del paro entre 2000 y 2005, mientras que Francia y Alemania, donde los niveles se han mantenido más altos, han recibido mucha menos inmigración. No resulta sorprendente: los inmigrantes van donde hay trabajo. Más raro es que no vayan a los países con mayor renta; la relación entre emigración y renta funciona más bien al contrario: las personas de los países con menos renta son más propensas a emigrar a donde sea.

Respecto al impacto en la economía, hay pocas dudas de que la inmigración incrementa el crecimiento económico en la UE, a pesar de que sus salarios (y su valor añadido) son más bajos que los de los trabajadores nacionales. Pero el aumento del mercado laboral supone un efecto sobre la producción total próxima al que tiene en la población: entre el 0,4% y el 0,5% al año.

La inmigración no aumenta el paro

Hablando de mercado de trabajo, los analistas del banco norteamericano desmienten la teoría popular de que la llegada de inmigrantes aumenta el paro y reduce los salarios en el país de acogida. Según su estudio económico, el impacto es muy moderado en los países con mercados laborales flexibles.

No obstante, en países con mayor intervención estatal, un aumento del 0,5% en la fuerza laboral reduce los salarios entre el 0,1% y el 0,2%. “Los salarios pueden acusarlo durante un tiempo, pero los efectos son probablemente imperceptibles y seguramente menores que los provocados por el aumento del comercio con países intensivos en el factor trabajo, como China e India”, asegura el informe.

Ahora bien, Goldman admite que estos temores populares tienen cierta base. Por ejemplo, hay pruebas de que los inmigrantes se concentran de forma desproporcionada en los empleos peor pagados, lo que presiona a la baja los salarios de la parte más baja de la escala.

Y estas presiones son más acusadas en los países donde el salario mínimo no lo determina el mercado sino el Gobierno, en cuyo caso la inmigración también puede elevar el paro. Por ello, “no es una coincidencia que los países de la UE de 15 miembros más reacios a admitir trabajadores de los nuevos países fueran aquellos con mercados laborales menos flexibles”, concluye el informe. Por ejemplo, España.

El ritmo va a continuar

Finalmente, de cara al futuro este estudio considera que los incentivos para emigrar a Europa van a continuar. Según las proyecciones de un modelo empírico basado en el comportamiento de la inmigración hasta ahora, cabe esperar una continuidad del rápido ritmo actual de entrada durante varios años: las diferencias salariales con los países de origen seguirán siendo muy altos, sus poblaciones seguirán creciendo rápidamente y los costes de transporte seguirán bajando, al igual que el desempleo de la UE.

Ante esta situación, Goldman espera que los Gobiernos se vean presionados para resistir estos flujos. Esa resistencia será mayor en los países que quieren defender los modelos tradicionales de redistribución de la renta mediante un control directo del mercado laboral. “Pero la mejor (y más probable) solución es que las políticas en Europa se muevan hacia un modelo escandinavo, en el que los mercados de trabajo se dejan libres y la redistribución se hace con otros medios (impuestos y transferencias)”, sentencia.



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lunes, 30 de julio de 2007

Xan das Bolas, Manuel Molares do Val en su blog Crónicas Bárbaras




Durante todo el franquismo el cine popularizó a un personaje llamado Xan das Bolas, un taimado gañán que se humillaba perrunamente ante las gentes sofisticadas, a las que envidiaba y odiaba.
El actor que representaba a Xan das Bolas, fallecido en 1977, exageraba su acento gallego para hacerlo risible, e indignaba a sus paisanos, ridiculizados masivamente con tal papel.
Casi todos los grupos humanos sufren a sus Xan das Bolas y a costa de ellos se hacen chistes insultantes de leperos, polacos, irlandeses, sicilianos, “white trash” de los Apalaches, o japoneses de Mizayaki.
Mientras nacía la democracia y desaparecía Xan das Bolas, parecía que cesaba la imagen de los gallegos garrulos, pero, no: Xan das Bolas está resucitando. En la vida real.
Aunque ahora le acompañan quienes no habían sido sometidos a una imagen parecida: Patxis vascos y Jordis catalanes, educados por la cerrazón creciente de su localismo regional.
Su problema no es un acento, sino el horizonte que les han enseñado a ver y que los vuelve aldeanos, acomplejados y resentidos con lo ajeno a su líquido amniótico territorial.
Están creando generaciones con numerosos jóvenes gallegos, vascos y catalanes que actúan como patanes asustados cuando se alejan de su ambiente.
Obviamente esto no le ocurre a todos los formados así: la gente más brillante supera con imaginación y talento esas inconveniencias formativas.
El problema le afecta a gente común que en las relaciones con lo distinto a su ambientillo se muestran pueblerinos, simplones, con ideas rústicas de ombligo, y frecuentemente cargadas de resentimiento contra el mundo exterior, que creen que los maltrata.
Son personas que habrían mejorado su destino si la cazurrería localista no las hubieran convertido en catetas e imitadoras del deplorable Xan das Bolas.


Enlace a su blog

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Lo nunca visto: Ávila construye más viviendas por cada mil habitantes que Estados Unidos, por Fátima Martín (El Confidencial)

El dinero de la burbuja inmobiliaria de Irlanda ha permitido a este país izarse al primer rango europeo en Investigación y Desarrollo. En España, en cambio, se ha enladrillado no sólo la periferia, sino también la Meseta, lo que ha convertido a nuestro país en la primera potencia mundial en edificación desde 1999, con más de 600.000 viviendas al año y más de 800.000 en 2005 y 2006. Esta es sólo una de las ideas que se desprenden del último informe del arquitecto y catedrático de economía inmobiliaria, Ricardo Vergés.

“El recurso al mercado monetario de Frankfurt a partir de 2003 ha relanzado la burbuja inmobiliaria en Irlanda y en España. Los otros países no han tenido burbuja porque sólo han recurrido al mercado financiero habitual. Pero Irlanda ha utilizado los fondos monetarios para salir de la penuria (en 1991 había más familias que viviendas) y, sobre todo, para I + D. No ha sucedido lo mismo aquí”, afirma Vergés.

La exuberancia irracional de la construcción española continúa hasta nuestros días, tal y como pone de manifiesto sorprendentemente el informe, que desglosa por provincias el número de viviendas visadas por mil habitantes a partir de los datos de proyectos de ejecución de los arquitectos.

Así, las modestas provincias de Castellón, Toledo o Ávila, construyen más viviendas por mil habitantes que la media de Irlanda. Da la casualidad de que este país ha protagonizado, junto al nuestro, la burbuja inmobiliaria más inflada de la zona euro.

El furor constructor de los alrededores de la Comunidad de Madrid

Para hacernos una idea de las magnitudes, basta comparar los mercados más avanzados con el de España e Irlanda. Por ejemplo, Alemania no llega a las cuatro viviendas por cada mil habitantes, Holanda supera las cinco, EEUU arroja una media de nueve mientras que Francia no llega a las diez. España en conjunto construye 20 e Irlanda nos supera con 22 unidades.

Pues bien. En 2007, Castellón construye más de 60 viviendas por mil habitantes y Murcia excede las 40. Almería, por su parte, se ha estabilizado en alrededor de 38. En torno a 35 es la cifra de Tarragona. Pero este fenómeno no es exclusivo del Mediterráneo. La Rioja, por ejemplo, sobrepasa las 32 unidades; Cantabria y Lugo se acercan a las 28; y Álava tocó el año pasado las 20.

Llama la atención, con todo, el furor constructor de las provincias limítrofes de los alrededores de la Comunidad de Madrid. Toledo, por ejemplo, supera las 56 viviendas por mil habitantes y la curva no aprecia descenso. Guadalajara se acerca a las 50. Ávila rozó las 40 y Segovia construye más de 30.

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domingo, 29 de julio de 2007

El Gobierno iba a pagar 1.500 al mes a cada etarra reinsertado, por Antonio Rubio (El Mundo)

VUELTA A LAS ARMAS

El proceso de reinserción duraría 10 años y tendría un coste total de 300 millones

Los fondos los aportarían el Estado y la UE

También se crearían empresas para colocar a los ex terroristas

El CNI elaboró un plan para el caso de que ETA dejara las armas con un gasto anual de 30 millones y una duración de 10 años Destacados empresarios vascos se habían comprometido también a contratar a grupos pequeños de antiguos terroristas El plan esperaba obtener ayudas económicas de la Unión Europea

Un total de 300 millones de euros era el presupuesto que habían barajado el Gobierno y los intermediarios de ETA para llevar a cabo la reinserción de los miembros de la banda terrorista que dejaran las armas. El estudio de ese plan fue encargado por el Gobierno al CNI e, incluso, se llegó a concretar que los que se convirtieran en ex etarras cobrarían 1.500 euros mensuales.

Esa cantidad de 300 millones de euros fue puesta sobre la mesa en las conversaciones que representantes de ETA y del Gobierno mantuvieron durante el llamado proceso de paz. Los acuerdos alcanzados consistían en un plan que se tenía que desarrollar en un máximo de 10 años. En cada uno de ellos estaba previsto invertir unos 30 millones de euros. El plan estaba perfectamente desarrollado e, incluso, se había calculado la ayuda económica directa que recibiría cada miembro de ETA que abandonara las armas y se reintegrara a la sociedad. Esa cifra, en principio, sería de 1.500 euros mensuales.

El estudio de ese plan de reinserción de etarras fue encargado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que dirige el perito de montes Alberto Sainz.

En ese estudio, según ha podido saber EL MUNDO de fuentes cercanas al propio CNI, también se tuvo en cuenta las repercusiones que a nivel económico tiene en las arcas del Estado cada uno de los atentados que ha llevado a cabo la banda terrorista en los últimos años. Hay que recordar que el atentado de la terminal T4 del aeropuerto de Barajas, donde el 30 de Diciembre de 2006 murieron dos ciudadanos ecuatorianos, ha supuesto un desembolso de 42,9 millones de euros. Esta cantidad, abonada por el Consorcio de Compensación de Seguros, incluye tanto el coste que supondrá para AENA la reparación del aparcamiento y la terminal del aeropuerto, como las indemnizaciónes para la empresa de alquiler de vehículos alojada en el parking y la compensación a los particulares que perdieron su coche en este atentado.

Este periódico también ha podido saber que, a la hora de llegar a una cifra determinada para la reinserción de los etarras, los representantes de la banda terrorista recordaron a sus interlocutores las repercusiones que tiene para la economía española una campaña de bombas en las playas en época estival, y lo fácil que es para ellos realizarla.Ésa es una dinámica que ETA ha empleado con bastante frecuencia en los últimos años con el fin de minar la economía española e influir negativamente en las campañas turísticas de este país.

La idea de que el plan de reinserción tuviera una vigencia de 10 años está fundamentada, principalmente, en la población carcelaria que en la actualidad tiene ETA, tanto en las cárceles españolas como francesas. En la actualidad se calcula que los reclusos de la banda terrorista son unos 610. La mayor parte de ellos están cumpliendo pena en España, en total 460, y el resto, 150, en Francia.

Los expertos en terrorismo del Ministerio del Interior consultados por EL MUNDO calculan que "en estos momentos pueden haber unos 60 etarras operativos y dispuestos a actuar en cualquier momento y otros 150 que estarían huidos o exiliados en Sudamérica y otros países". Es decir, que según el Ministerio del Interior en la nómina de ETA podrían haber unos 820 miembros de ETA entre operativos, presos, exiliados y huidos.

A finales del 2006 la Fundación Víctimas del Terrorismo presentó un trabajo donde indicaba que había un total de 276 miembros de ETA o colaboradores de la banda armada en situación de busca y captura. Esa asociación también apuntaba a que, en el año 1996, Interior había calculado que los etarras que se encontraban viviendo en el extranjero, especialmente América y Africa, eran unos 500.

Los negociadores en el proceso de paz, tanto por parte del Gobierno como por ETA, eran conscientes de que todos los presos etarras no saldrían a la calle en la misma fecha y que se iría produciendo un goteo a través de los años posteriores al fin de la violencia.

EL MUNDO también ha podido saber de fuentes cercanas al CNI que fueron los presos de ETA los que más insistieron en que el plan de reinserción se produjera en un periodo de tiempo lo suficientemente amplio como para que ninguno de ellos quedara fuera de él.

Los presos etarras, incluso, llegaron a amenazar con no dar el visto bueno a esa operación de reinserción si no se tenían en cuenta sus planteamientos. Un destacado miembro de la Comisaría General de Información apuntó a este periódico que "de esa forma, los presos etarras pueden ir acogiéndose al plan conforme vayan saliendo de la cárcel y así, a su vez, se van incorporando a una vida normal».

El 22 de febrero del año pasado Pernando Barrena, dirigente de la ilegalizada Batasuna, aventuró que «si el proceso de paz prospera no habrá presos de ETA en el 2010 o en el 2020».

El mismo dirigente también afirmó que «todo el mundo sabe que si hay proceso de paz el destino de los presos de ETA será volver a casa en un plazo razonable». Y como apoyo a las palabras de Barrena sobre los presos y los plazos para que quedaran en libertad hay que recuperar las que pronunció Rafael Díez Usabiaga, secretario general del sindicato abertzale LAB, por aquellas fechas: «La vía acordada en Irlanda entre el IRA y los gobiernos británico e irlandés permitió que los presos salieran a la calle en tres años».

Dentro del plan o estudio desarrollado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre la reinserción de los etarras figura la posibilidad de que la banda armada se convierta en una institución o fundación para que de esa forma pueda ir recibiendo y administrando el dinero que llegue desde el Estado.

A los fondos que proporcionaría el Estado a ETA habría que incluir, según el estudio del CNI, las ayudas que se podrían pedir a la Unión Europea (UE) para crear o activar determinadas empresas donde podrían ser colocados o empleados los ex miembros de la organización terrorista.

El propio José Luis Rodríguez resaltó el pasado 29 de marzo de 2006 en el Congreso de los Diputados y con motivo del debate de la última cumbre comunitaria que el Consejo Europeo apoyaba «el fin de la violencia» y que Jacques Chirac resaltó que «la esperanza de España es la esperanza de Europa».

Con tal motivo, el portavoz de CiU en el congreso, Josep Antoni Durán i Lleida, indicó en el hemiciclo que «habrá que plantear en su día a la Comisión Europea, como hicieron Gran Bretaña e Irlanda, la creación de un fondo para cumplimentar el proceso de paz». Durán i Lleida se refería a los recursos comunitarios que en 1998 recibió Irlanda del Norte para la reinserción de presos del IRA, exiliados y ayudas para las víctimas, que ascendieron a los 100 millones de libras esterlinas (149 millones de euros).

Gaspar Llamazares, secretario general de IU, también suscribió en aquellas fechas las palabras del representante de CiU y reclamó directamente las ayudas económicas europeas, como recibieron Irlanda y Gran Bretaña, para hacer frente a los gastos extraordinarios que surgirían con la disolución de la banda terrorista ETA.

Hay que recordar que en 1998, con motivo de los encuentros que el gobierno de José María Aznar mantuvo con la banda terrorista en Suiza, ya se planteó la posibilidad de destinar una importante partida económica para la reinserción de los etarras que dejaran las armas (Ver EL MUNDO del 6 de noviembre de 1998).

El Ejecutivo de aquella época también analizó cómo abordar la reinserción social de los presos, refugiados y deportados de ETA. Es decir, José María Aznar y su gobierno planteó la salida laboral de los etarras que, durante muchos años, no habían hecho otra cosa que «pegar tiros».

En aquellas mismas conversaciones también se trató la posibilidad de buscar ayudas complementarias a la reinserción, como ocurrió en 1982 cuando los polimilis abandonaron las armas y se disolvieron.

Por último, hay que subrayar que los representantes del Gobierno en el proceso de paz facilitaron a los intermediarios de ETA un borrador con las líneas generales del plan de reinserción desarrollado por el CNI y dieron cuenta de la predisposición de los empresarios vascos para recolocar a todos aquellos que dejaran las armas. ETA, de momento, no ha amenazado al Gobierno con sacar ese estudio estatal de reinserción porque es consciente de que la principal perjudicada sería la propia organización armada..

De terroristas a traficantes de drogas

El plan de reinserción del Gobierno pretende evitar, según ha podido saber EL MUNDO a través de los expertos en la lucha antiterrorista, que un grupo de etarras, tras dejar las armas, se pasen a la delincuencia común como ocurrió con los paramilitares irlandeses.

En España, principalmente en la Costa del Sol, se asentaron a partir del año 2000 grupos compuestos por ex paramilitares irlandeses que se dedican a la extorsión, el ajuste de cuentas y el tráfico de hachís.

Este periódico reveló el 16 de febrero de 2004 que «la Costa del Sol ya no era patrimonio de los grupos rusos y de las mafias que controlan el tráfico de hachís» porque «desde hace más de cuatro años España se ha convertido en el refugio de antiguos miembros de grupos paramilitares norirlandeses».

Los principales grupos que se han asentado en España son ex miembros del UDA (Asociación de Defensa del Ulster) y del LVF (Fuerza de Voluntarios Lealistas).

En el año 2001 la Policía española detuvo en Benalmádena a cuatro ex paramilitares norirlandeses y encontró en el domicilio de uno de ellos dos subfusiles, una pistola de fogueo, dinero y pasaportes falsos. A pesar de las causas que había contra ellos un juzgado de Torremolinos los puso en libertad bajo fianza y se fugaron.

Expertos en la lucha antiterrorista han recordado a EL MUNDO que «ETA ha usado en ocasiones las mismas vías que otros grupos de delincuentes para lavar el dinero del impuesto revolucionario o del pago de secuestros». Las mismas fuentes han ido aún más lejos en su análisis: «Siempre ha habido cercanía entre el entorno de ETA y el mundo del tráfico de hachís, no sería de extrañar que algunos de ellos dieran el paso al otro lado»..

El plan de los empresarios

Junto al que podríamos llamar plan estatal para la reinserción de los etarras y que supondría un desembolso de 300 millones de euros en 10 años, también existe otro de carácter civil que protagonizarían los propios empresarios del País Vasco.

Esa segunda alternativa para apoyar la reinserción se puso en marcha después de la declaración de tregua de ETA en marzo de 2006. Un destacado grupo de empresarios vascos fueron consultados por Madrid y Vitoria sobre la posibilidad de emplear en sus empresas a ex etarras.

La respuesta de los empresarios, según ha podido saber EL MUNDO, fue positiva, aunque pusieron algunas condiciones a los enviados de los gobiernos central y autonómico. Entre esas condiciones estaba que el número de ex etarras que se incorporaran en una misma industria fuera mínimo. Los empresarios querían evitar que los nuevos trabajadores pudieran crear ambientes negativos. Los empresarios vascos también resaltaron que el principal problema con que se encontrarían los ex etarras sería la falta de formación profesional.

© Mundinteractivos, S.A.



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sábado, 28 de julio de 2007

La paradoja turca, por David Seaton (El Mundo)


LA POLÉMICA INTERNACIONAL: EL TRIUNFO ARROLLADOR DE ERDOGAN

Turquía afronta el futuro dividida entre las pretensiones de los islamistas moderados, crecidos tras su victoria en los comicios del pasado 22 de julio, y la oposición del sector laico.

Cuando se analizan las elecciones turcas del domingo pasado resulta sorprendente lo poco que sirven los estereotipos para analizar la impresionante victoria del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan. Fue una fiesta democrática con una participación del 85% y con los turcos volviendo en masa de las playas para votar en medio de una tremenda ola de calor que azota el sureste de Europa.

El International Herald Tribune ha afirmado que «los votantes turcos han recompensado a un partido que ha dado al país su Gobierno más competente y eficaz de las últimas décadas. Ésta es exactamente la forma en la que se supone que la democracia ha de funcionar». Pero, como escribió el columnista Meral Tamer en el periódico oficialista, Milliyet, «el sentimiento dominante entre los laicistas es de miedo, impotencia, furia y desesperación».

En el Ejército turco cunde una inquietud considerable por el hecho de que las mujeres de Erdogan y su hábil ministro de Exteriores y candidato a la presidencia, Abdulá Gül, lleven pañuelo en la cabeza, aunque, tal como ha escrito Senay Ozdemir en Los Angeles Times, «con el AKP se han fundado más organizaciones feministas que en cualquier otro momento de los 80 años de democracia en Turquía».

Con unas 50 diputadas se ha duplicado el número de mujeres en el Parlamento, un récord. El diario alemán Frankfurter Allgemeine ha escrito que «el partido de Erdogan se ha desprendido al fin del adjetivo 'islámico'. Sus votantes son musulmanes, pero su política no es islamista». Otros comentaristas han comparado al AKP con los demócrata-cristianos de Europa. Más que un triunfo del fundamentalismo, lo que parece significar la victoria de Erdogan, según la opinión del Financial Times, es «el auge de una nueva clase media, económicamente dinámica y socialmente conservadora. El AKP hunde sus raíces en el islamismo político y suscita un apoyo enorme entre la población fuera de las ciudades más populosas, especialmente de empresarios y comerciantes socialmente conservadores y de sus familias en toda Anatolia, excluidos del poder durante décadas por la clase dirigente laica».

La globalización pone en cuestión el statu quo económico y social en muchos países emergentes: proporciona oportunidades y capital a los emprendedores dinámicos, castiga a los monopolios locales tradicionales y amenaza privilegios consolidados y sistemas clasistas. «El Partido Popular Republicano de Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la Turquía moderna, se ha anquilosado en un enfurruñamiento xenófobo y los nacionalistas quieren sabotear las negociaciones con la Unión Europea», añade el Financial Times.

Difícil discutir con un «islamismo» que, según la revista The Economist, ha generado un crecimiento promedio del 7,3% y ha bajado la inflación.

Contradicciones y más contradicciones... ¿Por qué son precisamente los islamistas de Turquía los principales promotores del feminismo, la prosperidad y la europeización en toda la historia del país? ¿Por qué el Ejército turco amenaza la democracia para garantizar la modernidad del país? ¿Acaso la alta participación democrática, las numerosas parlamentarias, la prosperidad económica y una nueva clase media, no son bastante modernos?

@FIRMA:DAVID SEATON

© Mundinteractivos, S.A.


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¿LLegará a tiempo el relevo?, por Anselmo Calleja (Cinco Días)

El impulso del sector de la construcción, que ha estimulado la economía española en los últimos años, está dando señales de agotamiento, subraya el autor. Con vistas al futuro inmediato, lo importante, en su opinión, estriba en saber si va a llegar el relevo y si va a tener fuerza suficiente para frenar la incipiente desaceleración.

Nunca se habían dado en la economía española las condiciones ideales, bajo costo de capital y de mano de obra, para la inversión en construcción como a partir de la entrada de España en la Unión Económica y Monetaria. De ahí el fuerte y sostenido aumento del crédito a las empresas para la promoción inmobiliaria y a las familias para la adquisición de vivienda. Este proceso mantuvo la economía en vigorosa expansión desde 1997, pero tuvo como consecuencia, aparte de los crecientes e importantes desequilibrios internos y externos generados, un elevado endeudamiento de las empresas y familias, con la consiguiente concentración del riesgo asociado a la construcción en las carteras creditcias de las entidades de depósito en las que había llegado a representar casi el 65% a finales del 2006.

Hace cosa de un año el autor de estas líneas había llamado la atención sobre el riesgo que para esas entidades suponía un peso (entonces del 60%) de la construcción en sus carteras crediticias. Así mismo le había parecido extraño que un tema tan importante desde el punto de vista prudencial no fuese tratado debidamente en el Informe Anual del Banco de España, aunque tanto la información pertinente como el correspondiente análisis apareciesen en el Informe de Estabilidad Financiera. Parece que el banco ya considera excesivo el peso de la construcción, pues en su reciente Informe Anual considera que 'el conjunto de los riesgos frente al sector inmobiliario sigue ganando peso'.

Esta observación podría interpretarse como una advertencia a esas entidades para que vayan limitando la importancia del sector inmobiliario en su cartera. Iría en la línea, aunque matizadamente, de la opinión del relator especial de la ONU para la vivienda, Miloon Kothari, que recomienda al Gobierno español que 'alerte abiertamente a los ciudadanos e inversores que el país se enfrenta a una grave crisis'.

Es opinión generalizada de los analistas económicos que el auge prolongado y desmedido del mercado inmobiliario español generaría una crisis como siempre ha ocurrido en circunstancias similares. Lo difícil es calibrar cómo y cuándo el llamado aterrizaje del sector se va a producir y la evolución de los indicadores más relevantes a este respecto distan mucho de augurar un ajuste gradual. El más significativo quizás sea el cambio de tendencia del aumento de los precios de las viviendas que, al pasar de un 15% a finales del 2005 al 4% al principio de este año, más que una desaceleración es un desplome que podría llevar a una verdadera caída de los precios a finales del 2007. Esto sería consecuencia del creciente desequilibrio que está produciendo una caída de las ventas de viviendas nuevas del 10% en 2006 que situó las ventas totales en ese año en casi 400.000 frente a las 700.000 iniciadas. También apunta a ese desequilibrio y a la crisis del sector la fuerte y continuada caída de las cotizaciones de las empresas inmobiliarias en la Bolsa de valores.

La burbuja que se ha formado en el mercado inmobiliario español es la consecuencia de que el BCE ha estado más pendiente de sacar a Alemania, la primera economía de la UE, del marasmo en que estaba empantanada con unos bajos tipos de interés que en subirlos para moderar la expansión de una economía, la española, en la que la fiebre constructora estaba llevando a un crecimiento netamente superior a su potencial, como mostraban los fuertes y persistentes desequilibrios internos y sobre todo externos que generaba.

Si hace dos años más o menos se hubiese empleado el tipo de interés resultante de aplicar los parámetros pertinentes de la regla de Taylor a la economía española, es decir el 4% aproximadamente, se hubiese evitado la disociación entre un exorbitante aumento del crédito a la promoción inmobiliaria y otro mucho menor del hipotecario para la adquisición de viviendas, que ya había empezado a desacelerarse como consecuencia del enorme aumento de sus precios.

La subida del tipo de interés, que probablemente lleve el euribor por encima del 5% a finales de año, ha llegado con gran retraso, pues el mal ya está hecho. En vez del efecto balsámico que hubiese tenido entonces sobre la burbuja inmobiliaria, esta subida puede ser ahora letal, pues como se dice en el Informe de Estabilidad Financiera 05/2007, 'dicha disociación, si persistiera en el tiempo -como está ocurriendo- y se viera acompañada de una ralentización marcada de crecimiento económico, sería un factor de riesgo para el sistema financiero español'.

Y ese menor dinamismo económico ya es perceptible. Se ha iniciado, como era de esperar, la inflexión en el prolongado auge constructor, y a esto se añade ahora un debilitamiento del consumo por efecto del aumento del tipo de interés sobre el elevado endeudamiento de las familias.

Lo importante con vistas al futuro inmediato estriba en saber si va a llegar el relevo al actual impulso de la construcción y si va a tener la fuerza suficiente para frenar la incipiente desaceleración económica e incluso impedir que se acentúe. Pero eso es harina de otro costal que merece ser tratado con detalle en otra ocasión.

Anselmo Calleja. Economista y estadístico.

© Cinco Días | Prisacom S.A.

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viernes, 27 de julio de 2007

¿Maniobra de Zapatero?, por Luis María Anson (El Mundo)

CANELA FINA

¡Qué gran artículo La viñeta de David Gistau ! Lo he leído perplejo. David Gistau representa lo mejor del joven periodismo español. Es independiente, libre, sagaz, lúcido, penetrante. Le acompaña siempre una escritura de vanguardia, una adjetivación desconcertante, la metáfora que deslumbra. Hay espinas entre tantas rosas porque en alguna ocasión, al hablar de Steffi Graf, por ejemplo, perdió el espíritu ansoniano que le caracteriza.

David Gistau afirma en su artículo lo que muchos pensaban y nadie se atrevió a escribir: la torpeza infinita del secuestro de El jueves no es tal torpeza sino una maniobra perfectamente calculada para instalar en la sociedad el debate monárquico, ajeno por ahora a las preocupaciones del español medio. Según Gistau, detrás de la acción del fiscal general del Estado, está la mano de Zapatero que mueve a Conde Pumpido como la ventrílocua célebre a Doña Rogelia. «Con un regusto a vendetta familiar, y con tal de ganar la guerra que el abuelo perdió, Zetapé ha vuelto a abrir aquellos frentes con el pretexto de la memoria histórica».¿Estará jugando un nuevo órdago el ludópata político que se cobija en Moncloa? ¿Habrá puesto en marcha una turbia maniobra para, dejando al Rey aparte, erosionar al sucesor? ¿Habremos emprendido ya el camino, como se hizo con el proceso de rendición ante Eta, para, embuste tras embuste, actuar al margen de la Constitución en busca de la restauración republicana?No sé si David Gistau tiene razón. Mi opinión personal es que no. Zapatero está en otras cosas, por el momento. En todo caso, el artículo de Gistau es un sagaz ejercicio de anticipación. De Zapatero se puede esperar cualquier cosa, desde la alianza con el caudillo bufón Chávez hasta utilizar a agentes castristas para negociar con Eta, desde la agresión directa a la Iglesia Católica hasta adornarse la cabeza con el símbolo palestino, desde aplaudir la mofa de Carod-Rovira coronado de espinas hasta pactar con el dirigente independentista catalán vaya usted a saber qué sueños republicanos.

Dicen los zapaterólogos que si el presidente por accidente gana las generales un poco más airosamente que en 2004, a España en el año 2012 no la va a conocer ni la madre que la parió. Zapatero propone marginar por completo al PP, excluyéndolo de las decisiones nacionales. Quiere potenciar al máximo a los partidos nacionalistas situando a varias regiones de España en la frontera de la independencia. Pretende sustraer a la Iglesia del concierto económico en los colegios y perseguir como a ratas a curas y monjas, a los que considera como el opio del pueblo, al mejor estilo del marxismo decimonónico. Reanudará públicamente en cuanto pueda el proceso de rendición ante Eta, cumpliendo los compromisos contraídos con la banda terrorista: la anexión de Navarra y la autodeterminación. Y, tal vez, jugará el órdago que apunta Gistau: la erosión del heredero de la Corona para retornar a la gloria de la II República.

Esto es lo que dicen algunos expertos en zapaterología. No sé qué pensar. Ni a los lectores de este periódico ni a mí nos sorprende ya nada que venga de Zapatero. Todo es posible con él, hasta la legalización de la poligamia para cumplimentar la alianza de las civilizaciones. Por eso hay que aplaudir a los que, como David Gistau, denuncian con tiempo las turbias maniobras tejidas en sí sé que tenebrosos corredores de Moncloa..

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.


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miércoles, 25 de julio de 2007

Decíamos ayer..., por Francisco Umbral (El Mundo)

LOS PLACERES Y LOS DIAS

Decíamos ayer... Ayer no decíamos nada porque todo lo decían los obispos aguerridos y los sacristanes con mando en plaza. Pero todo eso lo ha roto el señor Zapatero rindiéndole a Polanco el más decidido homenaje póstumo. En cualquier caso, el presidente se llevaba guardadas esas palabras que ahora ha devuelto en forma de casco armado y cabeza cortada. Qué tío.

Cuando el señor Zapatero principió a desmontar autonomías teníamos que haber reparado en la trampa que esto supone, pues siempre hay otra autonomía menos turística que se lleva la pastizara. España no es un desmán provinciano sino una realidad católica donde los amos suelen ser los polancos, o sea los que más y mejor trabajan. Es decir, un cachondeo de frutas y verduras, un almacén de coloniales, una ojiva profunda donde se almacenan por arrobas el vino y el trigo, el numeroso aceite y la lenta vaca vacuna, todo y cada cual con su perfume de imperio y cosecha.

Pero el presidente no había contado con dos autonomías intelectuales que le complicarían la vida: el humor y la fe, tal para cual y muy españoles entrambos. El personal me regala a veces materiales cultos y lo último ha sido un vídeo de Almodóvar, Volver. Al margen del novelón oscurantista este gran realizador, tan perseguido hoy por quienes le imitan, supone un acervo de realidades poblachonas erradicadas en un mundo alcarreño, componiendo una armonía rústica que viene de la España profunda. No hay autonomía más vigente que esa que rige en el interior de la Península, y esto lo saben mejor los peninsulares, que aprendieron en Azorín o en Miró a ser provincianos. Así, Zapatero ha crecido viendo crecer a un poeta profundo, Antonio Gamoneda, leonés él, y quizá esta convivencia rústica tiembla en el fondo de su rusticidad.

Pero nuestra columna sólo tiende a apuntar las realidades sociológicas no anotadas en la memoria histórica, como la Andalucía previa que es Extremadura o el silencio previo que es La Mancha. Pero todo español tiene que pasar por la Puerta del Sol para decirse a sí mismo que está en Madrid y todo madrileño tiene que pisar La Mancha para saber dónde está.

Zapatero ha despertado algunas realidades que quiere poner en marcha, pero ya es demasiado tarde para Madrid, este Madrid de curas, humoristas y poetas que hay que tratarlo de cerca, porque a la larga todos somos madrileños. Para lo que llamaré autonomía intelectual no hay más que sotanas, corbatas y versos. El autonomista parece estafado cuando le llevan a dar un paseo por el exterior de Madrid, que todo él es de ladrillo.

Aquel humor de La Codorniz, que añoramos siempre, con Herreros y Mihura. Aquella iglesia de La Paloma, que deja Madrid en parroquia. Aquel café de Levante, colmena de escritores y poetas. Aquel otro de Platerías, donde Alfonso XII tomaba café cuando volvía de los toros. A uno le parece, en fin, que aquel Madrid era otra cosa. Se diría que el señor Zapatero está jugando con Madrid. A veces alterna con Esperanza Aguirre y Gallardón, que le asesoran en eso que ellos han llamado «urbanismo».

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martes, 24 de julio de 2007

Polanco, muerte de un franquista, por Juan Carlos Girauta, Libertad Digital

Con el cadáver del rey de los medios insepulto, doblaban las campanas de El País, joya de la corona, en artificiosas y huecas resonancias. Hacían hincapié en lo equívoco de la adscripción izquierdista del magnate. "¿Pero cómo voy a ser yo de izquierdas?", ponían en su boca. Se agradece la sinceridad.

¿Cómo iba a ser de izquierdas el empresario enriquecido a los pechos de la burocracia franquista y de los favores de Jolines? ¿Cómo iba a ser de izquierdas quien levantó un monopolio empresarial e ideológico (nada cupo fuera de su canon hasta que apareció El Mundo) apoyado en la muleta de un jefe de informativos de la televisión de Franco?

No hay que darle muchas vueltas. Fue franquista el que se ha ido. Y sí, se ha muerto de izquierdas en una época en que ser de izquierdas significa, o bien nada, o bien un subterfugio, una patente de corso para amasar fortuna sin contemplaciones, decidir sobre el destino del prójimo sin remordimientos... y acabar muriéndose como todo el mundo, sin nada.

Por eso ante la muerte hay que volver a los clásicos. Aprovechó los días, como quería Horacio. Pero no siguió el carpe diem en el consejo capital de acortar la esperanza, siempre más larga que la vida: no se entiende qué espera ya del destino un moribundo que, tras haber contribuido en tiempos mejores (para él) a apuntalar un régimen de corrupción y terrorismo como el felipismo, arroja frases cargadas de gasolina contra el partido que debió ponerlo en cintura y no lo hizo. Quizá por eso les perdió el respeto definitivamente.

A quien no siguió Polanco en absoluto es a Albio Tibulo: "Amontone otro para sí riquezas de brillante oro y posea muchas yugadas de suelo cultivado (...) A mí lléveme mi pobreza por una vida ociosa". Y a quien deben tener muy presente sus hagiógrafos –apesebrados más que apesadumbrados– es a Fedro: "El que desea de los perversos el premio de un servicio comete doble yerro: primero porque ayuda a los que no lo merecen, luego porque no puede ya retirarse impunemente."

Destacan algunos cordiales enemigos en la hora final, por recalcar virtud, que fue un gran empresario. Y lo fue. Sólo que sus empresas no fabricaban longanizas ni vendían paraguas. Fabricaban y vendían ideología sin reparar en el encubrimiento al déspota, en el hostigamiento feroz al colega, en la compra de empresas competidoras para cerrarlas, en el uso constante del favor del poder, o en el asesinato civil de un juez honrado que creyó en el principio de que todos somos iguales ante la ley. Descanse en paz.

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lunes, 23 de julio de 2007

Polanco, por Francisco Umbral (El Mundo)


LOS PLACERES Y LOS DIAS

Cuando muere un hombre como Polanco todo el mundo experimenta el afán de añadirse al difunto contándonos las muchas veces que comió con él y las muchas cenas, partidos de fútbol y en este plan. Pero no es todo vanidad en tal cuestionario, sino que la gloria mundana tiene un epílogo que es difícil evitar.

Jesús de Polanco se cuidaba mucho de rehuir estas vanidades que decimos, de modo que su gloria póstuma queda más limpia que otras o, al menos, más enjuta y elocuente. Por lo que de mí puedo decir, lo cierto es que durante el puñado de años que estuve en su periódico sólo le vi un par de veces, y con esto bastaría.

Naturalmente, en ese par de veces siempre estuvo Juan Luis Cebrián de por medio con una presencia benefactora para mí. Y, puestos a esbozar la biografía del periódico, diremos que entre los primeros candidatos a la dirección estaban Miguel Delibes, Manuel Leguineche, el mismo Juan Luis, etcétera. Entre los clásicos reseñados siempre para un periódico antifranquista e intelectual, se habló de Julián Marías, Laín Entralgo y ese lote de profesionales prestigiosos que podríamos enumerar en cualquier momento. A mí me llamó personalmente Cebrián, me llenó de elogios incontestables y me trazó un porvenir de mucho trabajo y poco dinero.«Entre todos los que escriben periódicos en España tú eres el que más me interesa». Se veía claro que Cebrián me estaba proponiendo pagarme poco en dinero y mucho en elogios, no porque esto estuviese bien sino porque era la manera más inteligente de hacer. Después de otros trámites versallescos fui a parar a la inevitable columna política, social y literaria. Cebrián me sugirió meter muchos nombres con mucha gente y muy conocida. Era la fórmula de Alfonso Sánchez en Informaciones, que a todos nos divertía, pero sin tantos «teléfonos blancos», como solía escribir Alfonso, el viejo maestro. Me gustaban estos referentes y empecé citando mucho a los principales, pero en seguida abrí mis palacetes y lecturas a la gente internacional, a lo que se leía por entonces en Madrid.

Subiendo unas escaleras Juan Luis me presentó a Polanco y tuve ese escalofrío de grandeza que me inspiran siempre los famosos. En otra ocasión semejante conocí personalmente a Polanco, siempre inducido por Juan Luis, y el gran jefe me hacía señas para que aceptase una silla, pero lo dejé por timidez. La timidez me ha llevado en esta vida a hacer las peores cosas. Soy un tímido que recuerda mucho y ahora contaría un encuentro chez Thyssen, cuando Polanco dejó unos momentos la presidencia para venir a abrazar a una amiga que podía ser mi mujer. Pero tales abrazos no comprometen a nada y nosotros sólo íbamos a ver una exposición.

La vida de un personaje como este originalísimo Jesús de Polanco sólo puede conocerse a través de la crónica minutísima de sus episodios y audacias. Luego ha proliferado en España este tipo de financiero americano que en general se sabe la lección, aunque últimamente todos andan algo desmadrados. Digamos que han descentrado su propia biografía, pero todos, antes o después, han sido políticos, numismáticos, viajeros y famosos. Siempre tuve la sensación de que yo a Polanco no le interesaba demasiado y no voy a decir ahora que se equivocaba, pero ya está dicho.

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Destinado, sobre todo, a catalanes, por Josep Vicent Boira (La Vanguardia)


La Vanguardia suele dedicar cierta atención a lo que pasa en Valencia. Los artículos y comentarios de Enric Juliana, Antoni Puigverd, Xavier Bru de Sala, Carles Castro o Salvador Enguix permiten a los propios valencianos como yo, observar con atención nuestra imagen ante una buena parte de Catalunya. Y lo dice una persona que conoce, estima y ha defendido muchas veces a Catalunya y a los catalanes ante un sector de la sociedad valenciana.

Valencia es una sociedad compleja y dinámica, poco dada a los detalles. Cierto que vamos como una moto, aunque a veces no sepamos adónde. El caso es que nos movemos. Con todo, pese a la cercanía, a veces se consolidan ideas preconcebidas, mitos que deben ser combatidos. Éste es el objetivo de este artículo, destinado, sobre todo, a catalanes.

La Comunidad Valenciana es de derechas. Falso. Es un error recurrente pensar que el voto de las elecciones del 2007 ha sido un voto ideológico, como en Madrid. Más bien ha sido un voto sociológico. Las manifestaciones antigubernamentales del PP en Madrid contra la política antiterrorista o la educación no se han reproducido nunca en Valencia. Que hay gente disconforme con el Gobierno es evidente, pero más con la sensación de abandono de Zapatero (de Madrid, en general). Además, el PP de la Comunidad Valenciana ha sabido proporcionar un mensaje a los valencianos que aunaba lo global y local (en acertada expresión del sociólogo Gil-Manuel Hernández) y que les daba un puesto bajo el sol de la globalización. Se podrá criticar más o menos la forma, pero es indudable que, a diferencia de las izquierdas, sólo el PP ha explicado a los valencianos dónde están y, sobre todo, dónde pueden estar en un mapa mundial de citas deportivas y mediáticas. El optimismo y la confianza venden. La resignación y la resistencia desgastan.

La Comunidad Valenciana monopoliza el discurso hiperbólico. Falso.

A los amigos catalanes, y sobre todo a los barceloneses, habrá que recordarles que la ciudad que primero inventó la idea de la comparación superlativa fue Barcelona.

"Barcelona, la millor botiga del món", fue un lema usado con profusión.

Sus Juegos Olímpicos fueron "los mejores de la historia" y ahora mismo la capital catalana invita a los niños a vivir "les millors vacances del món". ¿Por qué se ve la viga en el ojo ajeno y no en el propio? Al fin y al cabo, es la misma viga. ¿Acaso no ha sido la 32. ª la mejor Copa del América de su larga vida desde 1851?

El Gobierno del PP benefició a la Comunidad Valenciana. Falso. Hablemos de infraestructuras. En el periodo duro de Aznar (1996-2001), la tasa de variación de la inversión en infraestructuras (datos del BBVA), por ejemplo aeroportuarias, fue del 6,2 % en Catalunya frente a apenas un 2,7% en Valencia, siendo muy semejantes en ferrocarriles (sólo medio punto a favor de Valencia) y obras hidráulicas (una décima a favor de Valencia), aunque superiores, eso sí, para Valencia en infraestructuras viarias (1,3% solamente). La inversión en el periodo más reciente no ha debido de ser tan enorme cuando las dotaciones de carreteras por km2de la Comunidad Valenciana son peores que las de Catalunya (2005, anuario de Fomento).

La Comunidad Valenciana es la versión más elaborada del discurso sobre la unidad de España. Falso. El PP valenciano no es el de Salamanca. El PP valenciano es un PP bávaro,regional y regionalista. Y Valencia no es el granero castellano del PP sentado sobre el sepulcro del Cid. Es, por el contrario, la idea más viva de la España regional de principios de siglo XX. Para nación, España, y para patria, la valenciana, como cantan los seguidores de la Mare de Déu dels Desemparats cada año.

Catalunya y Valencia se abocan a los Països Catalans. Falso. La teoría de los Països Catalans no nació de Joan Fuster, aunque él la defendió a partir de los años sesenta. Entonces, valía la pena intentarlo. Catalunya era más dinámica, potente y avanzada que la Comunidad Valenciana. Y España, un desastre. ¿Y ahora? Déjenme hacer una pregunta a los defensores de la idea: en 1962, la capital de los Països Catalans hubiera sido Barcelona, pero hoy en día, si fueran un Estado independiente, ¿cuál sería su capital, Valencia o Barcelona (o Palma)? La pujanza económica valenciana merece repensar los ideales colectivos que guían las relaciones entre nuestras sociedades. Nuevos tiempos, nueva relación, nuevo ideario.

Entre Catalunya y la Comunidad Valenciana, la cultura es lo único importante. Falso. ¿Adivinan los lectores qué tema ha propiciado la única reunión oficial entre consellers de ambas autonomías en el último año? Las infraestructuras (diciembre del 2006 en Valencia, con presencia, además, de los presidentes de los rivales puertos de las respectivas capitales). ¿Y cuál ha generado cumbres empresariales entre el Círculo de Empresarios catalán y la Asociación Valenciana de Empresarios? Las infraestructuras y el agua. ¿En qué están de acuerdo Josep Piqué (antes de dimitir) y Eliseu Climent? En el corredor mediterráneo ferroviario de ancho europeo.

Valencia es instrumento fundamental de la política radial. Falso. Las políticas radiales y neocentralistas no pueden consentir, por definición, más de un centro. Cualquier infraestructura que promueva otros puntos de la red romperá la estructura radial. En Catalunya se debería saber que cuanto más se refuerce a Valencia, menos posibilidades tiene de triunfar la concepción neocentralista de España. Entre otras cosas porque Valencia querrá también conexiones con Murcia, Zaragoza y Barcelona.

Los valencianos se mueven sólo por el pan y el circo. Falso. Al menos, no más que otros. La celebración de la 32. ª Copa del América en Valencia ha sido percibida como una especie de compra de voluntades. Es posible, pero al menos, los valencianos no hemos debido pagar (directamente) una entrada, como sí hicieron quienes querían ver el Fòrum 2004. En ambos casos se ha recuperado una porción de la fachada marítima, se han abierto nuevos espacios de ocio y se han sentado las bases para una nueva relación con el mar. ¿Tanta diferencia hay entre una cosa y otra?

Valencia está absolutamente castellanizada. Falso. La Universitat de València cuenta con una demanda global de clases en valenciano/ catalán que llega casi al 40%, las líneas en valenciano agrupan 150.000 niños y el valenciano/ catalán está presente en la mayor parte de las políticas comunicativas de las instituciones (y cuando no, se recurre al Síndic de Greuges; doy fe) y de algunas empresas (Mercadona y El Corte Inglés o los pequeños hornos de barrio). El panorama dista del de una sociedad absolutamente castellanizada, o al menos, mucho más que otras ciudades importantes de Catalunya. Otra cosa es que se pudiera hacer más y mejor.

La valenciana es una sociedad desestructurada. Falso. Es una sociedad líquida, transversal. Posiblemente el mejor ejemplo de una sociedad posmoderna, pero en la que las comisiones (el nombre es indicativo) falleras son un ejemplo de vida comunitaria, los voluntarios tienen una de las tasas más elevadas de España y las numerosas bandas de música del país ejemplifican la idea de ritmo acompasado y uniforme, sometido a las reglas de la interpretación.

La Comunidad Valenciana es, en esencia, anticatalana. Falso. O al menos, no más que otras comunidades. El principal cliente de la economía catalana es la valenciana y viceversa (los grandes datos se nutren de pequeñas y medianas empresas y de empresarios individuales que comercian). Además, diez años de Euromed (nacido en 1997 como respuesta a una necesidad) han permitido más de diez millones de viajes entre Valencia y Barcelona.

En resumen, sólo arruinando los tópicos estaremos en condiciones de relacionarnos con nuevos horizontes. Y éstos son: el arco mediterráneo (recogido por cierto en el nuevo Estatut d´Autonomia valenciano, artículo 59.4. ¡Léanlo!), la Renaixença (el sustrato cultural común en el que todos están de acuerdo y que nos permite empezar de nuevo en este aspecto) y el marco común de un proyecto: una España diversa y regional (reforcemos el espléndido nombre conjunto de la España del Este,del geógrafo Pierre Deffontaines) y una Europa igualmente diversa e interregional. Y comprendiendo, en Catalunya, que sólo reforzando y apoyando el crecimiento de estructuras paralelas (hablo de la lengua, pero podría hablar de otras cosas) en nuestros dos países se llegará a la posibilidad de abordar alguna vez políticas comunes. Crezcamos, unos junto a los otros, que nos veremos cuando seamos mayores y tengamos necesidad, que, dada nuestra geografía, economía e historia, será más bien pronto.

JOSEP VICENT BOIRA, profesor titular de Geografía Urbana en la Universitat de València.



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domingo, 22 de julio de 2007

Don Jesús del Gran Poder, por Martín Prieto (El Mundo)

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Trabajé durante 12 años con un contrato firmado por él hasta que me fui voluntariamente de Prisa con una mano delante y otra detrás. Tuvimos rifirrafes propios de ejecutivo y propietario. En una ocasión yo había publicado un artículo de Fernando Savater titulado Osadía clerical que levantó gran revuelo, y una reproducción de la fotografía de Marisol desnuda, obra del magnífico César Lucas y que había provocado el estúpido y gazmoño secuestro de Interviú. Por el interfono de mi despacho bramó un ronquido de don Jesús (Chuchi a sus espaldas): «MP, sube de inmediato a mi despacho». «¡Hombre, no me lo pidas con esa voz!». «Te lo mando como me sale de los cojones». Volvía a salirle el jefe de centuria. Le mandé una dimisión sin fecha y, al final, pudimos hablar sin entendernos porque él desconocía el significado de la doble moral. Lo que no necesitaba exégesis era el presunto daño emergente en sus contrataciones de libros de texto con las instituciones religiosas. Eran los tiempos en que don Jesús no se había aún dado cuenta de que estaba ganando más dinero con El País que con sus editoriales.

En Buenos Aires me contaba que si alguna vez se perdía había que buscarle allí, tal era su amor por la ciudad porteña. Y, confianzudo (trataba a sus periodistas de tú), me narraba ufano su ascenso desde el proletariado del libro. Junto con su socio Pancho González (ése sí que es una buena persona) vendía enciclopedias puerta a puerta, trabajo enojoso donde los haya. Hasta que se armaron de catálogos y volaron a América para hacérselas de cabo a rabo. Ayunaban dos días y el tercero convidaban a almorzar a los principales editores del país. En Buenos Aires, en pleno invierno austral, Polanco y González abandonaban su pensión friolenta y se refugiaban al calor de un minicine de sesión completa entre orilleros, putas y maricones indigentes. Volvieron con dinero y encargos suficientes para fundar la editorial Santillana, que creció como una metástasis aunque sólo le dio notoriedad en el gremio. Siempre sospeché que esta historia tiene bastante de apócrifa, pero se corresponde con su esquizofrenia sociopolítica. Había pertenecido, ya de talludo, al Frente de Juventudes, nacido en Madrid, adoraba Santillana (donde invirtió) y se hacía pasar por cántabro. Algún título relacionado con Santillana le habría complacido, pero enseguida fue demasiado controvertido para eso y había hecho demasiados negocios con el franquismo a base de información privilegiada. Como luego hizo con las dictaduras militares del Cono Sur americano. Su especialidad era incorporar ministros a su nómina, pero luego circulaba por Madrid en un Mercedes, propio de la flota de Hitler, y se negaba a cambiarlo aduciendo que no tenía dinero.

Entró en Prisa-El País como consejero-delegado, pero por la gatera, con un mando y un poder muy contrapeados. Con el tiempo y con malas artes desplazó al bueno de José Ortega Spotorno hacia una Presidencia de Honor quedándose don Jesús con el puente de mando y la mayoría accionarial, tras largas luchas en las que los millones viajaban por Madrid en maletines.

Es verdad que sólo leía el periódico al día siguiente, pero en sus reuniones con sus directivos acostumbraba a unas prepotencias y groserías propias de fuego campamental. «Yo echo cinco polvos sin sacarla», refiriéndose a una jovenzuela televisiva que le entretenía. «Estoy con Mari Luz Barreiros porque es la única de la que consta que no le interesa mi dinero, tiene tanto como yo». Alardeaba de su dinero, algo insólito entre grandes empresarios. «El que me echa un pulso lo pierde». «El que se me enfrente que se vaya de España». Fue un hombre rencoroso que nunca entendió la economía de mercado. Era marxista sin saberlo.

En 1982 pasaba yo por la redacción en un alto de la campaña electoral en la que cubría (de elogios) a Felipe González y me topé con el gran hombre que me dijo: «¿No estaremos tratando a Felipe con demasiada amabilidad?». No me dejó contestar: «Tu sigue así porque éste va a gobernar y nos interesa».

Curiosamente, la cúpula de Prisa no tenía contacto directo con la del PSOE. A Felipe le pasé recado de que don Jesús quería verle y Cebrián me pidió que le organizara una cena con Alfonso Guerra. Se encontraron un manco y un cojo necesitados de colaborar. En el PSOE estaban empeñados en tener un periódico propio y Polanco un multimedia. La asociación surgió como chispa y el Gobierno empezó por venderles la Ser a precio de amigo tras haber fracasado Prisa con Radio El País. El resto del contubernio político-informativo, es conocido y palpitante.

Polanco me dijo una vez que los hijos han de heredar las empresas pero no necesariamente su gestión, y yo creí que el tapado era su sobrino (casi adoptado) Javier Díez Polanco, que es un clónico del tío, y a todos sorprendió la sucesión en Ignacio Polanco. Como todos vamos a ir al cielo allí estará don Jesús, si hay restaurantes, repasando avarientamente la minuta y abroncando camareros.

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Un puñado de tierra, por Javier Gómez de Liaño, (El Mundo)


Jesús Polanco, Juan Luís Cebrián y César Alierta.

Todos los días se muere alguien importante, para todos o para alguien. Lo malo de la muerte no es su presencia, sino su insistencia. Hace unas horas murió en Madrid un hombre poderoso que se llamó, durante setenta y siete años, Jesús de Polanco. Hoy, en el corazón de muchos, las campanas del dolor tocan a difuntos porque acaba de morirse un familiar y un amigo.

Jesús de Polanco fue el hombre frío que tomó el poder tal como se le presentaba u ofrecieron y, a sus manos, la riqueza creció lozana y llena de frescor como la hierba. Nada es aquél que no es capaz de imponerse a los demás. Jesús de Polanco fue un hombre de extraordinario poder, con las mismas servidumbres que quienes son incapaces de ver la verdad -o no aciertan a verla- aunque se les presente en cueros y luminosa.

A mí, que me ha tocado ver muchos muertos de cerca, la muerte de Jesús de Polanco me ayuda a creer más en la muerte. De él recibo una saludable lección: la de que en vida todos hemos de ser humildes, que es la más noble y difícil de las virtudes, a diferencia de la soberbia que tanto mal hace. La imagen de los muertos se torna, cada una a su tiempo, en fantasmagórica, y los fantasmas terminan por diluirse en el aire que respiramos y que nos alimenta. Son tan crueles como ciertas las palabras de Shakespeare: maduramos y maduramos de hora en hora para luego, de hora en hora también, pudrirnos y pudrirnos hasta que se acabe el cuento. Y es que como Ramón de la Serna nos advierte en una estremecedora greguería, el primer sonajero y el hisopo final se parecen demasiado.

Jesús de Polanco, que era la viva estampa del poder absoluto, ha muerto con la sangre enferma y derramándose sobre el dolor de todos los suyos en esta confusa hora de la prensa en España. Su figura es ya carne de Historia. Las mentes serenas sabrán juzgarlo tal como se merece. Con objetividad y esfuerzo de comprensión. Entiendo, a contrapelo de la costumbre, que no ha sonado para el amigo o el enemigo, la hora de las alabanzas o de las censuras, sino el instante de las palabras que le hagan justicia. Es triste que para aplicar la justicia a Jesús de Polanco, tengamos que hacerlo con su cadáver todavía caliente.

Dentro de pocas horas, su cuerpo estará bajo tierra, pero su nombre sonará en todas partes. Descanse en paz el hombre sembrador de poder y, como los romanos querían para sus muertos, digámosle: que la tierra le sea leve. Envío mi pésame a todos los trabajadores del Grupo Prisa defensores de la libertad, la justicia y la concordia, que a lo mejor son muchos más de los que algunos piensan.

A Jesús de Polanco pudiera caberle como epitafio una sencilla leyenda que dijera: sólo dentro de la muerte somos eternos.

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sábado, 21 de julio de 2007

¿Contra qué se rebeló Franco?, Pio Moa, Libertad Digital



Aunque recordarlo no guste a muchos, en especial de derechas, el 18 de julio de 1936 marca una de las fechas decisivas en la historia de España, un antes y un después. Entonces concluyó el ciclo histórico comenzado con la Restauración y proseguido por los episodios epigonales de la dictadura de Primo de Rivera y la república; y comenzó la dictadura que, paradójicamente, ha dado lugar a la única democracia real, prolongada y estable que ha tenido España hasta ahora. Democracia puesta hoy en grave peligro por quienes se sienten herederos del Frente Popular.

Una versión absolutamente disparatada, pero propagada por una universidad, unos políticos y unos historiadores ridículos intelectualmente, pero temibles por su poder, pretende que el golpe del 18 de julio y la guerra subsiguiente destruyeron la democracia republicana. Fue exactamente al revés: la destrucción de la democracia republicana ocasionó la guerra, y quienes la destruyeron fueron, precisamente, las izquierdas y los separatistas. Esto puede darse hoy por firme y documentalmente establecido.

En un bandazo poco meditado, algunos autores niegan hoy legitimidad o carácter democrático a aquella república, pero es indudable que, aunque con serios defectos, fue legítima y democrática. Cierto que su legitimidad no provino de unas elecciones municipales que perdieron los republicanos, sino de la entrega del poder por parte de unos monárquicos plenamente abyectos. El mayor delito en aquel caso no corresponde a unos republicanos que explotaron una situación histórica favorable, sino a unas derechas dispuestas a menospreciar y traicionar a sus propios electores. Los monárquicos fueron los mayores delincuentes, porque se trató de un enorme delito –envuelto en pretensiones irrisoriamentre humanitarias– contra la libertad y la estabilidad de España.

Y si bien durante la república imperó casi siempre la censura y el estado de excepción, y la Constitución no era laica, sino anticatólica, se trató básicamente de una democracia. Como supo ver correctamente la CEDA, la Constitución permitía, pese a todo, las libertades y la alternancia pacífica en el poder, y sus graves defectos podían subsanarse mediante el ejercicio de la democracia. Claro que las izquierdas llegaban con una visión mesiánica de la política según la cual la república no era tal si no mandaban ellos, y las leyes podían vulnerarse y alterarse si ellas lo consideraban ventajoso. De ahí la insurrección de octubre de 1934.

Pero la derecha pudo ganar las elecciones de 1933 y derrotar en 1934 la insurrección izquierdista-separatista sin destruir, al contrario, defendiendo la legalidad republicana. Y la ruina final del sistema fue causada, no por las derrotadas izquierdas, sino por un presidente de derechas ansioso de pasar por progresista y congraciarse con los vencidos guerracivilistas, repitiendo en cierto modo la entrega del poder por los monárquicos en 1931: sin las maniobras de Alcalá-Zamora, las izquierdas no habrían vuelto al poder en 1936.

Conviene releer el comunicado de Franco justificando su rebelión: la Constitución era sistemáticamente pisoteada, no había ley y sí un proceso revolucionario abierto. Esto no era una justificación, sino la pura y evidente realidad. Él, que había admitido la democratización dentro del orden, y que había defendido la república en 1934, se sublevaba ahora con la idea, errónea pero comprensible, de que en España la democracia no funcionaba. Y no podía funcionar con tales "demócratas".

La democracia quedó así fuera de cuestión, tanto para las izquierdas totalitarias como para las derechas autoritarias. Franco fue el último en rebelarse contra la república, después de que lo hubieran hecho los anarquistas, Sanjurjo, Azaña, los socialistas, los nacionalistas catalanes, los comunistas y en alguna medida Gil-Robles. Fue también el único en triunfar, no sobre la democracia, ya inexistente, sino sobre un proceso revolucionario que no había ya demócratas capaces de parar. Él lo hizo.

Luego organizó una dictadura autoritaria –no totalitaria, afortunadamente–, pero esa es otra historia.

Enlace Libertad Digital


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miércoles, 18 de julio de 2007

Los bancos y el Corán, Rafael Ramos (La Vanguardia)


Un banco no menosprecia a ningún cliente, sobre todo si tiene mucho dinero. Es por ello que "Barclays", "Lloyds", "HSBC", el "Royal Bank of Scotland" y demás gigantes de la banca británica están estudiando a fondo el Corán y poniendo en el mercado fórmula imaginativas para hacer préstamos" que teóricamente no cobren "interés" y estén de acuerdo con los preceptos islámicos. El esfuerzo vale la pena, porque se trata de un mercado global estimado en mil millardos de dólares.

El Corán prohíbe lo que llama la riba, y que en términos generales se traduce como interés, aunque muchos musulmanes progresistas interpretan que en realidad se trata de la usura o los intereses desorbitados, que tampoco son tolerados por algunas legislaciones no islámicas. Banqueros y expertos en finanzas del Oriente Medio se las han ingeniado han desarrollado artilugios para superar ese rechazo conceptual de los poderes religiosos a los préstamos, en torno a la idea de convertir el interés en un beneficio accionarial. Sus equivalentes en el Reino Unido se disponen a tomar nota.

En los balances del Banco Islámico de Gran Bretaña, establecido hace treinta años y donde muchos magnates árabes con fabulosas residencias en Hyde Park y Paddington tienen sus ahorros, el interés aparece como una participación en los beneficios del banco, y una hipoteca es una operación de compra y subsiguiente lease.

En la actualidad existen en el mundo trescientas instituciones bancarias que cumplen los preceptos de la ley islámica, y su crecimiento se ha disparado de manera proporcional al valor de los fondos en posesión de inversores musulmanes en la City de Londres, Wall Street y otros mercados. Ahora los bancos ingleses han decidido que quieren un pedazo de ese delicioso pastel, aunque tengan que hacer un poco de contabilidad creativa.

"Es un mundo de una competencia feroz, en el tienen que ir allí donde huelas dinero o si no pierdes el tren –dice Stuart Pinkerton, analista de "Middle East and Far Asia Associated Invenstments"-. El elevado precio del crudo ha generado un gran flujo de petrodólares a la región del Golfo, y la banca islámica que conoce como torear el Corán está jugando un papel crucial en el reciclaje del efectivo y la creación de oportunidades de inversión".

Los banqueros británicos estudian con enorme atención las prácticas de sus colegas de Bahrein y Dubai, pioneros en la emisión de "bonos islámicos" conocidos como sukuk. El pasado septiembre una compañía de inversiones malaya –Khazanan National- emitió el primer bono convertible islámico, por un valor de 750 millones de dólares, canjeable por acciones de la Telefónica de Malasia (Telecom Malaysia).

El mercado del sukuk ha crecido un cueranta y cinco por ciento anual desde el 2001, está valorado en diez millardos de dólares y no hay a la vista indicios de una desaceleración. Aún así, los bonos en la región del Golfo constituyen una mínima fracción del total, y las posibilidades de expansión han atraído a los banqueros y financieros de Arabia Saudita –que acaba de emitir su primer sukuk corporativo, de Qatar… ¡y de Gran Bretaña!

En el Reino Unido hay dos millones de musulmanes, y "Barclays", "HSBC", "LLoyds" y demás bancos nacionales quieren ser ellos los que les presten el dinero para las hipotecas de sus casas. Con la inflación por encima del tres por ciento, los intereses en alza y el peligro de que el mercado inmobiliario se estanque, la banca del Reino Unido no puede ignorar a un bloque tan enorme de clientes potenciales.

"Lloyds" acaba de poner en marcha en sus dos mil sucursales un programa piloto de "hipoteca islámica" que a la hora de la verdad cuesta lo mismo pero el interés se llama por otro nombre, todo sea con tal de no ofender a la religión. "HSBC" tiene una división especial llamada "Amanah Finance" para tratar con los clientes musulmanes, y "Barclays" se dispone a lanzar nuevos productos financieros "de acuerdo con el Corán".


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lunes, 16 de julio de 2007

Los riesgos de la Agencia Tributaria, por Gregorio Izquierdo (El Mundo)

LAS BALANZAS FISCALES AUTONOMICAS

El autor advierte de las intenciones recaudatorias que persigue la Generalitat con la creación del nuevo organismo tributario. Considera que, no sólo pretende operar sobre sus ingresos, sino sobre los del resto del Estado recaudados en la región

El parlamento catalán acaba de aprobar la creación de la Agencia Tributaria de Cataluña. De esta forma, el desarrollo legal del Estatuto ha comenzado con uno de los temas más controvertidos, sobre el que han coincidido diversas cuestiones de inconstitucionalidad. No voy a entrar en el detalle jurídico de los recursos, sobre los que voces más autorizadas se han pronunciado a favor, pero sí me gustaría advertir que la urgencia con que se está implementando este punto del Estatuto no parece prudente. Se multiplican así las sospechas de que se quiera condicionar, por la vía cada vez más irreversible de los hechos consumados, aún más de lo que ya está, el sentido de la posible resolución del Tribunal Constitucional. Y es qué difícilmente podrá dejar de pesar sobre el Alto Tribunal, la circunstancia de que, si finalmente declara inconstitucional la nueva Agencia, podrían estar viciados de nulidad muchos de sus actos administrativos que no fueran todavía firmes.

La mayoría de los ciudadanos, probablemente pensarán que es intrascendente el hecho de que la Agencia Tributaria sea única o no a nivel nacional, lo que es del todo equivocado, ya que esta reforma, aparentemente técnica y de carácter administrativo, tiene importantes implicaciones financieras y operativas que, a la postre, inciden en el bienestar ciudadano.

Se ha intentando confundir a la opinión pública con el argumento de que ya existen órganos autonómicos parecidos a estas Agencias. Pero no resulta igual, el modelo actual, previsto en muchos Estatutos, en el que las autonomías, bajo un esquema de coordinación y colaboración administrativa, pueden gestionar e inspeccionar sus tributos propios o en su caso cedidos totalmente, que el que se avizora a futuro en Cataluña.

La principal diferencia es que su nueva agencia tributaria pretende operar no sólo sobre sus ingresos, sino también, por la vía futura de la delegación estatal, sobre los del resto del Estado recaudados en la región, incluso en tributos como el de Sociedades sobre el que se carece de competencias.

Aunque el proceso se inicie con una agencia consorciada, en el que la AEAT todavía participa junto con la agencia autonómica de nueva creación, el objetivo último, es que la nueva agencia autonómica sustituya a la estatal, quedando como única representante del poder coactivo del Estado en la región. Se abre así el camino de lo que podría ser un modelo futuro implícito de concierto, en el que sólo se compensaría a la Administración Central por sus gastos comunes, y en el que previsiblemente se ahorraría la mayor parte de su aportación directa e indirecta a la solidaridad con el resto del Estado, ya que al mantener la espita de la recaudación aumentarían las opciones políticas autonomistas para decidir sobre el destino último de sus recursos. Sería el triunfo de la opinión sembrada por las tesis victimistas de las «balanzas fiscales autonómicas», bajo un discurso político que resulta muy discutible técnicamente, tanto por el problema de la incidencia impositiva como el hecho de la equidad ha de interpretarse en función de las personas y no por medio del territorio donde éstas residan.

Bajo la perspectiva operativa, la fragmentación de la agencia tributaria, tampoco está exenta de disfunciones. A buen seguro, se multiplicarían los conflictos tributarios. En espacios tan interconectados como las economías nacionales, en los que funciona la unidad de mercado, la mayor parte de los hechos imponibles se generan en más de una jurisdicción fiscal, y todas ellas intentarán establecer criterios de sujeción o puntos de conexión tributaria lo más amplios posibles. Aumentaran así los casos de sobreimposición o solapamiento fiscal, ya que las posibilidades de coordinación de diversas agencias siempre serán inferiores a la situación actual de Administración única estatal. Desde el punto de vista de la eficacia en la gestión, lo más probable es que también aumentara el fraude fiscal, ante el surgimiento de nuevos espacios de posible impunidad fiscal, por el inevitable aumento de los problemas para intercambiar y compartir información tributaria. No son sólo las dificultades técnicas, sino las diferencias de incentivos que pueden surgir en una jurisdicción para maximizar su recaudación propia, a costa del resto.

En última instancia, la competencia fiscal, que ha traído tantos beneficios asignativos y de mejora de las preferencias ciudadanas a través del ejercicio de la capacidad normativa autonómica, se podría ver altamente distorsionada. La causa no sería otra que la desnivelación del campo de juego, recientemente denunciada por el presidente de CEOE, por los posibles agravios que puede haber entre regiones derivados de las diferencias de criterio y trato de los órganos de inspección y tutela judicial. Estos temores no son abstractos, ya que la experiencia parece avalar, que una Administración tributaria dispersa, tiene más riesgo de ser politizada y corrompida, con la consiguiente multiplicación de desigualdades de trato, que deslegitiman la acción pública en su conjunto..

Gregorio Izquierdo es profesor titular de Economía Aplicada de la UNED y director del Servicio de Estudios del IEE.

@FIRMA:GREGORIO IZQUIERDO

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sábado, 14 de julio de 2007

En defensa del castellano, por Daniel Sirera Bellés (El Mundo)


POLITICA LINGÜISTICA

El portavoz adjunto del PP en el 'Parlament' denuncia la estrategia del tripartito para sacar el castellano de los colegios y su obsesión por multar a los comerciantes que no rotulan en catalán, y propone recuperar para el Estado las competencias lingüísticas

El Gobierno tripartito parece dispuesto a acabar con la lengua castellana en los colegios de Cataluña. Plegándose a los delirios independentistas de sus socios de Gobierno, Montilla ha decidido dar luz verde al plan que prevé invertir 2,3 millones de euros para formar a 3.000 profesores cuya labor será potenciar la inmersión lingüística en catalán.

Además, durante el pasado mes de junio el Ejecutivo catalán gastó más de 25 millones euros en subvencionar actuaciones relacionadas con la promoción de la lengua catalana, entre las que destacan las subvenciones a los medios de comunicación en catalán y a diversas entidades de la Comunidad Valenciana y Baleares para que promocionen el catalán en esas regiones y, de paso, tal y como ha pasado en Baleares, acabar con los gobiernos del PP.El Govern se dedica a enviar circulares a los colegios para que los niños hablen en catalán incluso en la hora del patio. Los socialistas catalanes han rechazado que pueda introducirse una tercera hora del castellano a la semana. Muy claro lo ha expresado el consejero de la Vicepresidencia al afirmar que «no se precisa más castellano en la escuela, sino más atención al catalán».

Hace unos meses se desató una gran polémica porque Mariano Rajoy dijo que en Cataluña se estaba produciendo una situación de persecución del castellano similar al que sufrió el catalán durante la dictadura. Los partidos políticos catalanes y buena parte de los medios de comunicación aprovecharon la ocasión para cargar contra Rajoy por equiparar un Gobierno legítimo y democrático como el de Cataluña con una dictadura como la del general Franco. Pero nadie quiso valorar el fondo de la denuncia del líder del Partido Popular. Los socialistas catalanes justifican la política lingüística de la Generalitat con sus multas, sus sanciones y sus cuotas, en el hecho que el catalán es una lengua que se encuentra, dicen, en inferioridad de condiciones. Es la lengua oprimida frente a la lengua opresora.

Justifican sus acciones diciendo que el castellano se habla con normalidad en la calle. Con eso ya vale, aseguran. Y mientras, no existe un solo colegio público en Cataluña en el que se pueda escolarizar a un niño en castellano.¿De verdad alguien cree que con dos horas de clase a la semana -si es que de verdad son dos- nuestros hijos dominarán la lengua castellana? Son muchos los catalanes que hoy tienen 50 o 60 años y que hablan catalán, pero no saben leerlo ni escribirlo. En cambio, lo hablaban con normalidad en la calle durante el franquismo. ¿De verdad es eso lo que queremos para nuestros hijos? Hay quien dice que el PSC ha claudicado a las presiones de ERC. No comparto ese diagnóstico. El PSOE ha dejado de existir en Cataluña y el PSC se ha convertido en la principal fuerza nacionalista del tripartito.

Con la llegada de los socialistas a la Presidencia de la Generalitat, las inspecciones lingüísticas se incrementaron en un 400%. El Gobierno tripartito ha abierto un total de 1.278 expedientes sancionadores a pequeños y medianos comercios, empresas de servicios y grandes superficies por no disponer de rótulos en catalán.

Por utilizar la lengua castellana en Cataluña, de momento aún oficial en esta Comunidad, la Generalitat ha recaudado cerca de 168.000 euros en concepto de sanciones. El Gobierno catalán impone multas de 900 euros si en un comercio se señala en castellano la salida de emergencia y 600 euros si una tintorería te da un ticket de caja en castellano. A pesar de ello, el presidente del Gobierno de España repite que «no existe un problema lingüístico en Cataluña». El tripartito ha convertido a la Generalitat en un gran hermano lingüístico. Estudia, inspecciona y sanciona a quienes no utilizan el catalán. Nomina a quienes ejercen su libertad para utilizar la lengua común de todos los españoles y expulsa de la tribu, previo pago de la multa, a quienes no ceden al chantaje.

Los socialistas catalanes han gastado en los últimos años más de 3,5 millones de euros en estudios e informes sobre la utilización del catalán en diferentes ámbitos; más de 20.000 euros en conocer las costumbres idiomáticas de los andorranos y 24.593 euros pagados a un miembro de la Ejecutiva de ERC en las islas Baleares para conocer el nivel de uso del catalán en el archipiélago.

Los clubes deportivos y las pequeñas y medianas empresas tampoco se salvan del control del Ejecutivo y de sus comisarios lingüísticos. También los supermercados y restaurantes han sufrido la visita de los inspectores del tripartito, que ha gastado, por poner un ejemplo, 58.000 euros en un estudio sobre las costumbres lingüísticas de estos establecimientos.

Los nacionalistas, incluidos los socialistas, llaman radical al PP cuando dice, en relación a la lengua, que en Cataluña pasa hoy lo mismo que pasaba con el franquismo pero al revés, y callan ante la aparición de informes que demuestran su obsesión por conocer las preferencias lingüísticas de los ciudadanos o aplauden que se sancione a quién decide poner en castellano el nombre de su tienda.

Corren malos tiempos para la libertad en Cataluña y no podemos seguir cruzados de brazos. Ha llegado la hora de modificar el marco legal sobre lenguas.

Si las comunidades autónomas pueden establecer qué lengua es propia y cuál no lo es, quizá la solución para evitar que el castellano acabe siendo residual en Cataluña pasa por dejar que el Parlament se ocupe de lo que le es propio y deje lo que le es «impropio» en manos del Estado.

No resulta descabellado que el Estado recupere las competencias en materia de política lingüística que jamás debería haber perdido.

Los nacionalistas no pararán nunca hasta arrinconar del todo al castellano. Superadas por obsoletas otras señas de identidad, como la religión o el RH de la sangre, la lengua ha terminado por convertirse en su único estandarte..

Daniel Sirera Bellés es portavoz adjunto del Partido Popular en el Parlamento de Cataluña.

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viernes, 13 de julio de 2007

Toros y política, por Fernando Sánchez Dragó (El Mundo)





Lo dijo Ortega, lo dijo Pérez de Ayala, lo dijo Marañón, lo dijeron muchos: en España no cabe entender lo que se cuece en el horno de la política si no se mira al trasluz de lo que sucede en el albero de las plazas de toros. «Ruedo ibérico», añadiría Valle-Inclán, en ambos casos.

Así ha sido siempre y siempre será así. Tal era el ritornelo, sapientísimo, que impregnaba el discurso de Sinuhé, el Egipcio, en las páginas de la mejor novela escrita en el siglo 20. Razón llevaban él y sus paisanos.

Lo que el pasado 17 de junio -día de la reaparición de José Tomás- sucedió dentro y fuera de la Monumental de Barcelona, y lo que previamente había sucedido (y venía sucediendo) en las bancadas, covachuelas y poltronas del ayuntamiento de la misma ciudad, corrobora los dos asertos: el concerniente al paralelismo e interdependencia de los toros y la política, y el relativo a la inmutabilidad de la condición humana y el funcionamiento de la sociedad que de ella se deriva.

Voy a hablar hoy aquí sólo de la ocurrencia -liberticida (y, por ello, perversa) e innecesaria (y, por ello, estúpida)- de declarar a Barcelona ciudad antitaurina. Fue sólo una intentona, que no cuajó y se quedó, a la postre, en nada, pero el espíritu de aquel propósito descabellado, que lo era de toro de Miura (y perdónenme los de Izquierda Republicana que recurra, para definirlo, a dos símiles -descabello y Miura- procedentes del ámbito y léxico taurinos), sigue hoy vivo en buena parte del gobierno de la ciudad y del de Cataluña entera.

¿De dónde salen, si no, los muchos millones de euros gastados en vísperas de la reaparición de Tomás por quienes desde las filas, mayormente anglosajonas, del llamado movimiento antitaurino coparon páginas y páginas de la prensa de Barcelona con anuncios de la manifestación que el 17 de junio iba a recorrer, desde las Atarazanas hasta la Monumental, las calles de la ciudad y a poner, como remate, cerco de histeria, amenazas, insultos y rostros desencajados por la maldad hipócritamente buenista y animalista al coso donde el torero iba a exhalar, y vaya si lo hizo, su inconfundible e indefinible soplo?

Dijo Savater por aquellos días -los de la profesión de fe taurófoba decretada manu militari por los ediles del tripartito- que declarar antitaurina una ciudad era chorrada (sorry) tan grotesca y tan mayúscula como la de declarar Sevilla, creo que fue ese el topónimo escogido para el parangón, ciudad antibutifarra a la catalana. O Madrid, añado yo, antichistorra y San Sebastián antimadroños y osos emasculados por las feministas. ¡Qué mundo el nuestro! El español, digo, no el de extramuros, que tampoco anda últimamente, a fuer de satiricón, lucha de civilizaciones y fin de época, mal servido.

¡Bonita forma de entender la democracia! Creer que elegimos gobernantes para que se dediquen a la tarea redentora de cambiar un país hasta que no lo conozca, como dijo el Guerra ( no el torero, sino el otro), ni la madre que lo parió es flagrante extralimitación de funciones y, por ello, despotismo sin rebozo, además de dislate manifiesto. Y quien acuñó la frase y la comparanza del parto --me refiero a don Alfonso- no es, precisamente, antitaurino, dicho sea de paso.

Por cierto: me estremece la posibilidad de que mi madre, en vida, no me hubiese reconocido. Me gustaba que me conociese, y a ella que yo lo hiciera. También me gusta conocer -reconocer- el país donde he nacido gracias al mantenimiento de sus usos, costumbres y señas de identidad. No pago a los políticos para despertarme un mal día, mirar a mí alrededor, llevarme un susto y exclamar: «¡Ésta no es mi España, que me la han cambiado!». No, no, la política no está para eso, sino para administrar debidamente una finca heredada proindiviso, vinculada y vinculante.

El dilema entre la democracia liberal -laissez faire, laissez passer- y la liberticida -prohibir, intervenir, orientar, sermonear, multiplicar las leyes y eliminar lo que califican, con una mueca de horror de vacíos legales- viene de antiguo... Del tercer tercio -más símiles taurinos, sin ellos es imposible hablar buen castellano- del siglo XVIII, punto de arranque ése de las dos grandes tradiciones democráticas del mundo occidental: la norteamericana y la francesa.

Los Padres de la Independencia de los Estados Unidos, con el libertario Thomas Jefferson a la cabeza, cargaron todo el peso de las leyes por ellos proclamadas sobre la necesidad de defender los derechos del individuo en cuanto tal, como único gestor legítimo y eficiente de sus no menos legítimos y, por definición y lógica democrática, sacrosantos recursos y decisiones. La función del Estado se limitaba, de iure y de facto, a garantizar el libre ejercicio de esos derechos y a proteger al ciudadano sin inmiscuirse en su vida privada, en su conducta, en sus gustos, en sus costumbres, en sus creencias, en su modo de pensar o en su forma de hablar.

La otra tradición, la francesa, la que condujo desde el principio a la escabechina no sólo de los disientes, sino también de los coincidentes, la que ha imperado e impera en Europa y la que ha conducido ésta, una y otra vez, al totalitarismo, el bonapartismo, el cesarismo, el jacobinismo, el comunismo y el gulag, el nazismo y los hornos crematorios, los fascismos de derechas y de izquierdas, y las dos peores guerras de la historia, es la que alienta, hoy como ayer, excesos tan nauseabundos, y tan peligrosos por la jurisprudencia que sientan en lo relativo a problemas de mayor enjundia, como el de intentar prohibir que en un determinado núcleo urbano o rural se celebren, por ejemplo, corridas de toros enraizadas en el sentir del pueblo y por éste avaladas.

No es verdad, como aducen los taurófobos, que los taurófilos estemos hoy, por lo que hace al conjunto del país, en minoría y vergonzosa desbandada, pero tampoco sería eso argumento, si así fuera, para meterse en camisas de once varas ni en espectáculos de tres. ¿Acaso la democracia no obliga -es ése, incluso, uno de los aromas más preciosos y apreciados en su tarrito de esencias (otra expresión taurina)- a tomar en consideración, proteger y respetar la opinión y los derechos de las minorías en todos los casos y, de modo muy especial, con mayor ahínco, cuando esas minorías son numéricamente cualificadas y surgen al paso y a impulsos de una ancha y caudalosa tradición? ¿A do van, por ejemplo, los derechos históricos --adquiridos tras largo usufructo- de los aficionados en una ciudad que así misma, por ucase de quienes momentáneamente la rigen, se declara antitaurina? ¿O es que van a prevalecer, por la fuerza, los derechos de los animales sobre los de los seres humanos? Eso, amigos, tiene nombre. Se llama Ecología Profunda, y fueron las leyes de limpieza étnica del Tercer Reich quienes la inventaron.

Y ni siquiera, para colmo, hay unanimidad taurofóbica, ni mucho menos, en las filas de los partidos que desean y plantean la proscripción y erradicación de los festejos taurinos. Recuérdese, sin ir más lejos, el rubor que tiñó el rostro de los dirigentes de Herri Batasuna cuando alguien, no recuerdo quién, los citó de frente recordándoles la exitosa carrera como novillero de Ion Idígoras, que alcanzó cierto cartel en las plazas de Vasconia y del resto de España bajo el apodo de El Niño de Arrasate.

El otro día, en la Monumental, había, sobre todo, barceloneses, muchos de ellos catalanistas, de igual modo que en la Semana Grande de Bilbao llenan el coso los de izquierdas y los de derechas, los vasquistas y los españolistas, bilbaínos, eso sí, en su mayor parte, los unos y los otros.

¿Qué es una ciudad sino una comunión de individuos cuyo talante -ya saltó la dichosa palabreja- se va formando al hilo del correr de las generaciones y cristaliza en algo vivo, ponderable y tangible, perceptible, cierto, pero que por poliédrico, difuminado y plural escapa a toda tentativa de adjetivación y definición?

Las ciudades viejas, sin fecha conocida de fundación, y Barcelona no tiene otra que la mítica de Hércules, alcanzan su carácter por lenta sedimentación, y no es fácil que lo muden, en virtud (o vicio) de lo que hagan y deshagan los de arriba, de un día para otro.

Ninguna ciudad -por ser todas coro y asamblea de hombres libres, de gentes soberanas- puede ser taurina o antitaurina, como tampoco puede ser, pongo por caso, agnóstica o creyente. En ella deberán convivir los unos y los otros, los creyentes y los agnósticos, los taurinos y los antitaurinos, los nacionalistas y los españolistas, en medio, por lo general, de un océano de indiferentes a los dos polos de tales y tan forzadas (y forzudas) antinomias.

Vi el otro día, en la manifestación animalista de Barcelona, cuyos organizadores y animadores encarnaban a la perfección la españolísima tacha -que rima con facha, pues fascismo es eso- de despreciar cuanto se ignora, carteles que rezaban: Con mis impuestos, no. ¿Será posible tanta necedad, tanta incultura, tanta demagogia de todo a cien, tan cerril y sordo desprecio de la razón? Ningún gobierno nacional o autonómico, que se sepa, subvenciona o promociona la Fiesta. Sucede más bien lo contrario: es la Fiesta la que suministra alpiste de impuestos, turismo y subasta de cosos a los ayuntamientos.

Si los toros existen es porque hay gente, mucha, que acude a verlos después de pasar por taquilla. Y si esa gente -la afición- dejara de ir, las corridas también dejarían de celebrarse y la tauromaquia moriría en el acto, fulminada, y no a volapié o recibiendo, por arte de valor y estoque, sino de muerte natural. Así de sencillo. Y como a nadie le ponen, ni en Barcelona ni en Pamplona, una pistola en el pecho para que vaya a los toros, la polémica se resuelve sola. Consiéntasenos, pues, a los aficionados celebrar en paz nuestro inmemoriales ritos, y quédense en buena hora los antitaurinos en sus casas, en los divanes del psicoanalista, en los púlpitos y confesionarios o en los lugares que apetezcan para su solaz y sanación.

No sé si me resta espacio para una última consideración entre las muchas que cabría formular. Es ésta: confundir taurinismo con españolismo, y no digamos con francofascismo, equivale a no discernir entre las témporas y el culo. Mucho antes de que Isabel y Fernando casaran sus coronas ya se corrían toros de Creus a Finisterre, de Peña Tú a las columnas de Hércules. Y hay que ser muy ignorante para no saber que en la querella de los taurinos y antitaurinos -no es de hoy, siempre la hubo- fue el pueblo llano quien una y otra vez, sin traicionarla nunca, se colocó al lado de la Fiesta y la respaldó con cañas o con lanzas, cuando fue preciso. La historia de la lidia, desde que existen datos, ha sido siempre, con alguna que otra excepción aúlica o eclesiástica de escurrida presencia y poco trapío, la de los de abajo contra los de arriba, y no, nunca, ni por asomo, al revés. Si el pueblo no la hubiese hecho suya, hace ya mucho que la Fiesta -rito arcaico, sacramental, sexual, dionisíaco, pánico y mistérico que sobrevive, con bravura, a contrapelo de la modernidad- habría desaparecido.

El toreo nació a caballo y echó pie a tierra, y arraigó en ella, porque, a diferencia del rejoneo, que no es espectáculo taurino, sino circense, era voz del pueblo que exaltaba al villano frente al señor. ¡Más cornadas da el hambre! fue el grito de dolor y de valor que durante muchos siglos -¡en pie los parias de la tierra!- sirvió al toreo y a sus maletillas de banderín de enganche. En los años de la República se celebraban las corridas con idéntico empaque al que hoy las adorna, se desplegaba y lucía la tricolor en palcos, balconcillos, barreras y burladeros, y en 1936, al amartillar sus fusiles los cuatro generales de la canción de Paul Robeson, buena parte de los diestros y casi todas las gentes de sus cuadrillas estaban inscritos en sindicatos de clase.

La izquierda española y también la -por nacionalista- antiespañola tendrán que retocar y afeitar orwellianamente los pitones y atributos de su historia si insisten en el empeño de forjarse un pasado antitaurino. Allá ellas si tal hacen: los cadáveres de sus padres fundadores y de sus antepasados y combatientes darán un respingo en sus tumbas, las abuchearán y gritarán ¡al corral! ¿Memoria histórica, señores? Pues empiecen por dar ejemplo y bébanse un frasco de tan contundente purga.

Fernando Sánchez-Dragó es escritor y periodista. Actualmente, dirige el 'Diario de la Noche' en Telemadrid.


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